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Delon y Belmondo: "El uno sin el otro no hubiéramos sido lo que somos"

Ambos actores protagonizan "Uno de dos", de Patrice Leconte

¿Quién se ha atrevido a decir que existía una rivalidad entre Jean-Paul Belmondo y Alain Delon? "Eso ha sido una invención de la prensa", afirman a una sola voz los dos actores franceses, cuya última película, Uno de dos, se estrena hoy en España. De hecho, el miércoles, durante la presentación del filme en París, se notaba entre los dos "monstruos sagrados" del cine francés una gran complicidad. "No hubo ningún tipo de enemistad entre nosotros", declara Alain Delon. "Tuvimos dos caminos paralelos y complementarios, lo cual fue muy benéfico: sin esta emulación, sin duda nuestras carreras no hubieran sido tan exitosas".

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Enemigos, no, pero diferentes, sí. "Como un perro y un gato", afirma Delon. La frase no es inocente: uno de los adjetivos más empleados para calificar a Alain Delon -¿desde El Gatopardo de Visconti?- es "felino", una definición que no se aplicó nunca a Jean-Paul Belmondo. Ahora, con más de 60 años, los dos actores son cada vez más distintos. El primero, con su mirada todavía muy azul, sus cejas fruncidas y sus canas, sigue siendo un poco frío, más serio y discreto que el segundo. Belmondo ha dejado crecer su pelo, liso y blanquísimo, y con su cara perpetuamente bronceada y su ropa deportiva -chaqueta de gamo y camisa vaquera- parece más abierto, más accesible y sobre todo más simpático. Pero los dos tienen en común una estatura impresionante, testigo de las numerosas películas de acción en las cuales actuaron. Uno de dos es la última, y marca el reencuentro del tándem, casi 30 años después de Borsalino."Queríamos volver a trabajar juntos desde hace mucho tiempo", explica Belmondo. "Lo que nos faltaba era un buen guión y un buen director. Cuando Patrice Leconte nos propuso Uno de dos, aceptamos enseguida. Por otra parte", añade Delon, "era muy importante que hubiera una verdadera historia, para que la película no se parezca a un golpe mediático".

Esta historia, la de una chica que busca a su padre, llevando en sus maletas la mafia rusa y un pasado de presa, "hubiera podido funcionar sin Delon y Belmondo", asegura Leconte. "¡Incluso hubiera podido tener más éxito sin nosotros!", bromea Delon. Esta frase tampoco es inocente: en Francia, la película no ha tenido la audiencia que esperaba el equipo. "La alquimia de un éxito es tan compleja", subraya Belmondo, "que creo que es inútil buscar las causas de este relativo fracaso". Delon comparte la opinión de su compañero, pero confirma sin embargo su decepción ante "la acogida del filme por el público francés".

Vanessa Paradis, la tercera protagonista de Uno de dos, no estaba presente cuando Delon, Belmondo y Leconte presentaron la película el miércoles, pero los tres homenajearon al talento de la joven actriz. En su cuarta película, el poético pajarito de la publicidad Chanel no vaciló, siguiendo el ejemplo de sus famosos mayores, en los momentos de acrobacia. Incluso sacó el carné de conducir para ejecutar ella misma las escenas de acción con coches. Delon: "Será la estrella del año 2000. Tiene una presencia extraordinaria. Ella no estaba muy de acuerdo, pero le dije, y no es un secreto, que la prefería como actriz que como cantante. No digo que sea una mala cantante, pero es una verdadera actriz, con un talento y un físico excepcionales". Y Belmondo: "Se come la cámara, como se dice. Es que representa tan bien a las chicas de su época, y esto es muy importante. Llegó en el momento justo". Leconte: "Esta chica tiene mucho talento, es muy dotada. Tiene un don evidente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de febrero de 1999