ARCO 99

Los galeristas plantan cara a Ifema para mantener los actuales criterios de selección

Bronca en la clausura por la posibilidad de que intervengan coleccionistas en la organización

"Si en el comité de selección de Arco entra alguien que no es galerista, muchos nos iremos", afirmó Juana de Aizpuru, galerista y fundadora de la Feria de Arte Contemporáneo, que ayer cerró sus puertas con un ligero descenso de visitantes y un considerable aumento de ventas. "El comité debe ser transparente, y es lamentable que se recurra al chantaje", dijo Fermín Lucas, director general de Ifema. La rueda de prensa de clausura de Arco se transformó en una exaltada asamblea de galeristas que acudieron en masa para apoyar a su directora, Rosina Gómez-Baeza, y frenar los posibles cambios.

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Galeristas nacionales y extranjeros, muchos más de los que forman parte del comité organizador, acudieron a la conferencia de prensa de clausura con aire combativo y los ánimos exaltados. A Juan F. Kreisler, presidente de la Unión de Asociaciones de Galerías de Arte de España, casi no le dejaron continuar cuando, en nombre de todos los galeristas, empezó a proponer vagamente sus reformas del comité de selección. Numerosos colegas presentes en la sala le negaron cualquier representatividad, ya que, afirmaban, no había habido ninguna reunión previa que le autorizara a hablar en nombre de la unión. El director general de Ifema, Fermín Lucas, repitió una y otra vez -él llegó a decir que lo había dicho ochocientas veces- que continuaría habiendo selección y que su objetivo era, incluso, "que Arco fuera la mejor feria de arte europea, por encima de la de Basilea". Con todo, insistió en que durante el próximo mes y medio mantendría conversaciones con "todas las partes que tienen algo que decir en el mundo del arte" para asegurar la "transparencia" de la selección.Los excluidos

Lucas admitió que Ifema está muy preocupada por las cuatro o cinco demandas que han presentado galerías que habían sido excluidas de la feria. Estas demandas se amparan en la nueva Ley de Ferias de la Comunidad de Madrid, que en su artículo 26 señala que la no admisión de un expositor tiene que justificarse. Según señalaron varios galeristas ayer, en todas las ferias internacionales esta justificación consiste, al igual que en Arco, en una breve carta informando de que no han sido admitidos. Pero, según Lucas y Kreisler, la nueva ley exige que los criterios tengan un carácter más objetivo que el puramente estético.

Lucas, que se confesó desbordado por el cariz que tomaron las intervenciones, abrió el fuego al dar por acabada una etapa, agradecer los servicios prestados al anterior comité organizador y afirmar que "ahora vamos a escuchar a todos los que tienen algo que decir en arte para ver qué se puede mejorar para evitar los conflictos que hemos tenido este año".

La posibilidad de que otras personas, desde críticos hasta coleccionistas, intervengan en la organización de la feria exaltó aún más los ánimos de los presentes. Las continuas intervenciones de galeristas españoles y extranjeros, coleccionistas y asesores de arte, dejaron patente que lo que realmente preocupa al sector es que la feria se abra a galerías más comerciales y no relacionadas directamente con el arte contemporáneo. Se oyeron amenazas de abandonar la feria, críticas abiertas a la presión de "comerciantes que defienden un arte de paisajito trasnochado", declaraciones de principios contra "la ofensiva que sufre el arte contemporáneo" y hasta un discurso encendido de Juana de Aizpuru, muy ovacionado, en defensa del carácter elitista y contemporáneo de la feria. "Cuando se decide sobre una cátedra de medicina, quien decide son otros médicos, no los enfermos o los celadores", afirmó la galerista. "Arco es una feria de galerías, que nació con un carácter cultural y contemporáneo. Hay otras ferias en España abiertas a las que estas otras galerías pueden acudir". Los galeristas habían recogido firmas en defensa de la actual organización de Arco que posteriormente entregaron al director de Ifema.

Éste se mostró visiblemente molesto por las intervenciones de los galeristas, a los que, afirmó, recibiría en breve. En relación a la continuidad de la directora de la feria, Rosina Gómez-Baeza, Lucas afirmó que "en principio no está previsto destituirla". "No nos hemos planteado cambiar la feria ni la dirección, lo único que he dicho es que ahora se abre un periodo de reflexión porque cuando se acaba una feria siempre se analiza todo".

Gómez-Baeza afirmó que no piensa dimitir, pero comentó que hasta ahora ha sido siempre ella la que proponía al comité de selección. "Veremos si ahora esto cambia y es la dirección de Ifema quien lo propone", añadió. "Arco se ha consolidado como la segunda feria europea de arte, y me gustaría que hubiera un apoyo explícito y público a lo que se ha hecho hasta ahora por parte de las cuatro instituciones que configuran Ifema". Éstas son la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento, la Cámara de Comercio y Caja de Madrid.

Lucas insistió en que lo que le preocupa son las denuncias. "Aunque fuera sólo una, no estamos dispuestos a que cada año tengamos que ir al juzgado por este tema", afirmó el director de Ifema. "Lo que quiero es que cada uno sepa cuál es la justificación exacta por la que entra o no entra", añadió. Según Gómez-Baeza, este tema legal es fácilmente solucionable si se realizan algunas modificaciones en el reglamento de la ley que permitan salvaguardar sin problemas el carácter selectivo y cultural de Arco. Según Lucas, sólo la Asamblea de la Comunidad de Madrid puede modificar la ley y, por lo que indicó, no tiene previsto solicitarlo.

Arco, con un presupuesto de 420 millones de pesetas, que en gran medida aportan los galeristas con el pago de sus stands, es una feria rentable sin problemas de gestión, afirmó Lucas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de febrero de 1999.

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