Unidos a favor de la selección

Los galeristas participantes en Arco se mostraron casi unánimes en su defensa de los criterios actuales de selección. Soledad Lorenzo piensa que el prestigio que ha ganado esta feria se debe a la selección de galerías. "Las elige un comité rotatorio, por el que han pasado muchos galeristas", dice. "Quien hable de mafias tendría que saberlo. Si la nueva Ley de Ferias obliga a ampliar los criterios, yo no vendría y, como yo, muchas otras galerías. Si Arco se acaba llevará otros veinte años recuperar la clientela".Juana de Aizpuru teme también que una ampliación cambie el carácter de la feria. "Somos una élite y necesitamos una feria elitista. Yo sugiero que Ifema haga otra feria más comercial. No desprecio a las otras galerías, sólo digo que hacen otro trabajo. El nuestro es un proyecto artístico de apoyo a las nuevas manifestaciones". Helga de Alvear advierte de otras experiencias y fracasos: "Hay un precedente en la feria de Colonia. Hace unos años ganaron la batalla los aperturistas y unas 60 galerías nos separamos e hicimos otra feria en Berlín. Ahora están muy arrepentidos. No queremos que Arco se convierta en una feria de souvenirs ".

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Otros galeristas destacan el papel de Gómez Baeza en la construcción del prestigio de Arco. "Ella nos ha entendido desde el principio y ha defendido la calidad por encima de cualquier otro interés", dice Oliva Arauna. Miguel Agrait, de Punto, considera que Arco "ha alcanzado un gran nivel porque la selección es muy acertada". Y añade: "La Ley de Ferias está pensada para la industria, y nosotros no somos sólo una industria". Toni Berini, que este año no ha acudido, también defiende la selección, y Petra Pérez destaca que "los criterios estéticos podrán ser discutibles, pero los muchos que estamos dentro los compartimos".

Los galeristas extranjeros también se sienten alarmados. El alemán Heinrich Ehrhardt defiende la profesionalidad. "Ésta no es una feria popular, sino profesional", afirma. "Arco tiene una gran importancia sociocultural para España, pero no se la puede sacrificar ampliándola".

El norteamericano Christopher Grimes opina que "la razón del éxito de Arco es su ojo discriminador hacia el arte más arriesgado. Ésa es la diferencia entre lo comercial y lo vanguardista". El francés Jean Frémon también considera que "si no hay selección las buenas galerías se van", y la argentina Diana Lowenstein, que forma parte del comité de selección, asegura que en el mismo "siempre se ha trabajado muy duro y con honestidad".

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