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Los ayuntamientos de Guipúzcoa estabilizaron su nivel de endeudamiento y aumentaron el ahorro durante 1998

La situación económico-financiera de los ayuntamientos de Guipúzcoa, a 31 de diciembre de 1998, presenta signos de una moderada mejoría, según un detallado estudio elaborado por la Hacienda foral guipuzcoana, en el que se evalúan nueve indicadores económicos, como el ahorro, la carga financiera, la presión fiscal o los costes de personal. La principal conclusión de esta radiografía advierte del mantenimiento, con una ligerísima tendencia a la baja, del endeudamiento de los municipios. La deuda viva de Guipúzcoa se eleva a 64.364 millones de pesetas, que continúa estable respecto al ejercicio anterior (65.511 millones). Los de Hondarribia y Zarautz son los dos ayuntamientos que presentan un nivel de endeudamiento muy inferior a la media, mientras que San Sebastián y Rentería, con unas cargas financieras de 3.508 millones y 1.000 millones respectivamente, superan los índices medios de Guipúzcoa. Este diagnóstico pormenorizado de la salud económica y financiera de los 88 municipios guipuzcoanos pone al descubierto una tendencia general al aumento de la capacidad ahorradora y la reducción de la deuda viva y de la carga financiera durante el pasado ejercicio. La presión fiscal, los impuestos satisfechos por cada ciudadano, arroja en Guipúzcoa la cifra de 46.134 pesetas por habitante en un año. En este capítulo, de los principales núcleos poblacionales, Oñati, Azpeitia, Bergara Hondarribia y San Sebastián superan el importe medio de la provincia. En cuanto al ahorro, que revela los consistorios mejor preparados para abordar inversiones con recursos propios, sitúa a Beasain, Azkoitia, Azpeitia y Hondarribia en una situación privilegiada sobre el resto. En un análisis de la distribución de las rentas por municipios, se constata que en Aretxabaleta, Arrasate, Bergara y Oñati se concentra el mayor y más igualitario desarrollo económico de Guipúzcoa, mientras que las poblaciones de la comarca de Oarsoaldea, que agrupa a Pasaia, Rentería y Lezo entre otras, poseen las rentas de trabajo más bajas del territorio. A partir de las 293.543 declaraciones presentadas en 1998, las mayores desigualdades se encuentran en la capital donostiarra.

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