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IÑAKI ELIZALDEDIRECTOR DE CINE

"Hay una estética en cine que está marcada por la mirada vasca"

Iñaki Elizalde (Pamplona, 1970) obtuvo el máximo galardón en el pasado Festival Internacional de Cine de Bilbao, con su cortometraje Patesnak, un cuento de Navidad, que fue elegido ganador por unanimidad del jurado. Recogió su galardón de manos de Roman Polanski en un viaje relámpago a Bilbao. Por esa misma película estuvo entre los nominados a los recientes Goya. La semana pasada acudió de nuevo a la capital vizcaína -"tengo la impresión de que siempre estoy viniendo de Pamplona a Bilbao"- para participar en las jornadas Escribir en minoría, organizadas por la Asociación de Guionistas de Euskadi. Este joven navarro, que habla con una gravedad inusitada y apenas sonríe, acaba de terminar Lorca, su primer mediometraje, y prepara su primer largometraje "sin ningún miedo". Pregunta. Sus tres cortos, Gernika (1994), Agurra (1996) y Patesnak (1998), han sido muy premiados. ¿Considera necesario este espaldarazo? Respuesta. En principio, y aparte del aumento de ego que pueden tener los premios, el ruido que genera un galardón te da la posibilidad de poder seguir rodando. Si tú haces algo y pasa inadvertido, jamás te recuperas de la inversión hecha. Los premios te permiten dar un paso más en lo que quieres hacer. P. Cada premio le permite hacer el siguiente corto, pero ¿cómo logró sacar adelante el primero de ellos? R. La productora Euskalmedia me dio medio millón de pesetas. Y el resto lo saqué entre mi familia, que es humilde y no tiene una gran capacidad económica, y trabajando de camarero en los veranos. Eso me permitió no sólo hacer cine, sino costearme los estudios en la Escuela de cine de Barcelona. P. Gernika y Agurra estaban ambientadas en el País Vasco. Sin embargo, Patesnak es un cuento que puede suceder en cualquier parte. R. Hay una anécdota con Agurra en el festival de Montpellier. Una señora se me acercó llorando y empezó a hablar en francés. La traductora me explicó que el corto le había contado la historia de su vida. Todas mis historias se pueden trasladar a cualquier lugar del mundo. Aunque es cierto que en Patesnak suprimimos conscientemente cualquier referencia que nos pudiera situar en algún lugar conocido. E inventamos un idioma para darle el caracter universal que la historia requería: los desastres de la guerra ocurren igual en cualquier parte del mundo. P. En esas películas usted es no sólo el director, sino también el guionista. R. Para mí el cine es un medio de expresión. El cine en sí mismo es algo que no entiendo. Yo cuento cosas que me remuerden por dentro y que tengo necesidad de contar. Por eso soy, además, el montador de mis películas. No es que esté dirigiendo un filme, sino que estoy contando una historia a través del cine. P. ¿Están los vascos de moda en el cine? R. Creo que hay una estética en el cine que está muy marcada por lo que es la mirada vasca. Hoy es un día gris, pero aquí siempre es un día gris. Siempre llueve. Los paisajes, llenos de montañas, de neblina, de tranquilidad. Eso marca un carácter y un medio de expresión. En este caso es el cine, pero yo creo que Bernardo Atxaga, por ejemplo, también está imbuido en esa mirada. P. Parece haber una explosión de vascos en el campo audiovisual. R. Sobre todo hay una serie de gente que quiere contar algo. Y hay un denominador común: toda la gente de por aquí hemos trabajado con el mismo director de fotografía, que es Javier Aguirresarobe, como yo en Lorca. Julio Medem, en Tierra; Montxo Armendáriz, en 27 horas y Secretos del corazón; Juanma Bajo Ulloa, en La madre muerta, etcétera. Son una serie de películas marcadas por un ojo y una estética común. Algo hay ahí. P. ¿Cómo se ha desarrollado la mesa redonda con los guionistas? R. Ha habido dos posturas. Los que defienden su profesión de guionistas como sea, y yo que creo que ser guionista no es un fin en sí mismo, sino un camino para conseguir contar la historia que yo quiero. Yo he podido contar historias para otros, pero he preferido trabajar de camarero para hacer lo que yo quiero. Hoy por hoy no aceptaría hacer según qué cosas. Y menos aún guiones de series de televisión, cosa que a otros guionistas no les importa. P. ¿Hay una problemática diferente para los guionistas en el País Vasco que en el resto de España? R. No, el cine es universal. Da igual escribir aquí que en Cáceres. P. ¿Para cúando el primer largometraje? R. Estoy trabajando en el guión. Aunque yo siempre he defendido el cortometrajes, está claro que no puedes vivir de ellos. Yo no he hecho más que empeñarme continuamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de febrero de 1999