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Isabel Allende narra el viaje mítico de una joven desde Chile a California

Areté abre su sello con la novelista chilena y con Gonzalo Suárez

"Es una especie de viaje mítico que simboliza a las mujeres que salimos de nuestro corsé para masculinizarnos y para volver después, ya sin corsé, a nuestras ropas de mujer". Con esta metáfora definió ayer Isabel Allende (Lima, 1942) Hija de la fortuna, su última novela. El libro de la escritora chilena, junto con Ciudadano Sade, de Gonzalo Suárez, abren el nuevo sello Areté, formado por las editoriales Plaza y Janés, Debate y Lumen.

Tras ocho años sin publicar una novela, en los que Isabel Allende ha escrito sólo dos libros de no ficción (Paula y Afrodita), la autora chilena regresa a la narrativa con todos los ingredientes de su literatura. Mujeres fuertes, personajes marginales y un transfondo de problemas sociales y políticos dibujan los ejes de las historias de Allende. "Me resulta más fácil", comentó ayer la escritora en su comparecencia ante los periodistas, "escribir sobre mujeres fuertes porque estoy rodeada por ellas y porque creo que las mujeres tenemos más fortaleza. Los personajes marginales me atraen porque viven en los límites y eso siempre es más interesante, sobre todo si aparecen en medio de una época agitada".La odisea de una joven desde la ciudad chilena de Valparaíso hasta California a mediados del siglo XIX, en plena fiebre del oro en la costa oeste de Estados Unidos, vertebra el relato de la escritora chilena, que reside desde hace años cerca de San Francisco. "Me fascinó una época", contó Isabel Allende, "durante la que acudieron a California gentes de todas las razas y procedencias y donde las mujeres representaban una minoría, apenas unas cuantas prostitutas y algunas esposas de comerciantes". En medio de ese friso histórico sobresale también la figura de Joaquín Murieta, un bandido de leyenda y en realidad la suma de muchos hispanos que se rebelaron contra el dominio de los anglosajones. "Tras el descubrimiento de oro en California", explicó Isabel Allende, "los americanos marginaron a los hispanos y los convirtieron en bandidos".

Partidaria de que la literatura llegue al gran público y opuesta al sentido peyorativo que tiene la palabra comercial, Isabel Allende declaró que le interesan "el amor, el romance, la sensualidad, la sexualidad, ese tira y afloja entre un hombre y una mujer". "Todos nos acordamos de la primera vez que nos tomaron de la mano", apostilló la novelista. Casada con un "gringo",

Isabel Allende aclaró que mantiene una relación ambivalente con España y con el español como idioma. "Ahora vivo en inglés", señaló la extrovertida e ingeniosa escritora, "y lo único que hago en español es escribir y amar porque le he enseñado algunas palabras en castellano a mi marido". Isabel Allende estuvo acompañada en la conferencia de prensa por el escritor y cineasta español Gonzalo Suárez (Oviedo, 1934) que ha publicado Ciudadano Sade, una biografía novelada del aristócrata libertino del siglo XVIII. "Me asomé a un volcán", afirmó Suárez, "por el cráter y vislumbré a Sade, rodeado de otros personajes y en una época en erupción".

El sello Areté, en ediciones muy cuidadas y de tapas duras, "pretende publicar a autores excelentes", comentó Ángel Lucía, de Debate. Tras la publicación de los libros de Allende y de Suárez, Areté lanzará en primavera una novela de Juan Marsé.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de enero de 1999