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El Ayuntamiento concede la licencia para la instalación del casino en Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona otorgó ayer la licencia municipal de obras y actividad a la empresa Gran Casino de Barcelona. Estas licencias, regladas por la normativa vigente, autorizan el traslado del casino de Sant Pere de Ribes a los bajos del hotel Arts, en la Villa Olímpica. El municipio no tenía otra opción, una vez que la Dirección General de Juegos y Espectáculos de la Generalitat dio el visto bueno al traslado. Pese a ello, la decisión cuenta con la oposición de dos de los socios de gobierno del equipo municipal. El Partit per la Independència (PI) presentó en su día, y fue admitido a trámite, un recurso contra el traslado ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. También Iniciativa (IC) ha expresado su rechazo al traslado del casino a Barcelona. Incluso una plataforma cívica se ha movilizado para impedir que el local de juego se instale en Barcelona. Según las condiciones establecidas por el Ayuntamiento, la licencia de actividad tendrá una vigencia máxima de cinco años a partir de la inauguración. El municipio fijó como condición para el traslado del casino a Barcelona que éste se ubique definitivamente en una de las nuevas zonas de expansión de la ciudad, en el frente marítimo del Besòs. La licencia municipal prevé también que las máquinas tragaperras estén en el interior del establecimiento y tras el control de admisión, después de las quejas efectuadas por las asociaciones contra la ludopatía, ya que la zona es frecuentada por muchos jóvenes que acuden al Puerto Olímpico y a las playas de la ciudad. El casino deberá superar aún un último trámite antes de su inauguración: la aprobación por parte de la Dirección General de Juegos y Espectáculos del proyecto definitivo, que establece, entre otras cosas, el número exacto de máquinas tragaperras que podrán ser instaladas en el local, asunto éste que es de su competencia exclusiva. Apertura en verano La empresa explicó ayer que piensa invertir mil millones en las obras necesarias para la instalación del casino y que proyecta abrir el próximo verano. Además de la oposición suscitada en Barcelona, el traslado del casino cuenta con la oposición del municipio de Sant Pere de Ribes, que contempla con preocupación la pérdida de una instalación que atrae una cantidad considerable de turismo y proyecta el nombre de la población, además de proporcionar un buen número de puestos de trabajo. Inverama, empresa que gestiona los casinos catalanes, incluido el ahora instalado en Sant Pere de Ribes desde hace 21 años, ha proyectado construir un hotel termal en el palacete ocupado actualmente por el casino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de diciembre de 1998