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Luis Gordillo recibe hoy el premio de medallística de la Casa de la Moneda

"La pintura pintada pura es un campo que se está acabando", dice

El pintor Luis Gordillo (Sevilla, 1934) recibe hoy, de manos de la reina Sofía, el premio de medallística Tomás Francisco Prieto 1998, que concede la Fundación Casa de la Moneda a "un artista vivo en reconocimiento a su trayectoria profesional y humana". El galardón tiene una dotación de tres millones de pesetas y la acuñación por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) de una medalla diseñada por el premiado. En otras ediciones fueron distinguidos con este premio Chillida, Tàpies, Antonio López, Palazuelo, Alfaro, Saura y Cuevas.

El acto de entrega se celebrará esta tarde en el auditorio del Museo Casa de la Moneda, de Madrid (Doctor Esquerdo, 36), con la asistencia de doña Sofía, presidenta de honor de la fundación; el subsecretario de Estado de Hacienda, Fernando Díez Moreno, y el presidente de la FNMT, Pedro Adánez.El ganador de la edición anterior, el mexicano José Luis Cuevas, presentará la medalla ya acuñada, y en las salas temporales se abrirá una exposición titulada Apocalipsis, interpretación del texto bíblico de san Juan a través del modelado de 128 medallas por el escultor Fernando Jesús. En estas mismas salas expondrán el próximo año Palazuelo y Gordillo.

Gordillo declaró ayer que la obra estampada-se montó una antológica en el Museo de Bellas Artes de Bilbao- "es un campo enormemente peligroso, por ser muy sugerente y rico en posibilidades". La dedicación a la pintura le impide ampliar su obra gráfica. Sobre medallas sólo recuerda las religiosas que le colgaba su madre. El artista se sorprendió ayer del paso de 40 años desde sus comienzos en la pintura. De ser "un niño culto del franquismo" se ha convertido en "un señor consagrado". Gordillo, una de las figuras del arte español contemporáneo, desde el gordillismo de la nueva figuración de los setenta y ochenta, dice que su obra de los últimos diez años "se ha calmado". "He tenido suerte y mi estética ha cambiado mucho. Lo normal en los artistas es que exista una estética juvenil y de madurez, con pequeños cambios, pero mi obra es inquieta. Nunca he considerado que había llegado, siempre he sido un eterno pretendiente".

En sus antológicas -como la que prepara para el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona-, cada pequeño paso no se puede silenciar, al tratarse de una narración. "No soy demasiado consciente de los cambios. Estoy haciendo ahora una obra abstracta, aunque esa dualidad entre abstracción y figuración hoy no tiene sentido. La abstracción ha tomado cuerpo, es una manera figurativa de representar la realidad. La abstracción lleva de vida un siglo y la sociedad la ha aceptado totalmente, es el sentimiento del siglo XX y la estética de la percepción de la realidad".

"Mi carrera está muy excitante", dijo al comentar su fichaje con dos galerías de Nueva York, donde expondrá en 1999. "Mi obra internacional no es suficientemente conocida. En España estoy colmado de atenciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de diciembre de 1998