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Tres obispos catalanes esperan que la tregua ayude a que se reconozcan las nacionalidades

Los obispados de Vic, Solsona y Tarragona expresaron en las hojas diocesanas que ayer repartieron en las parroquias catalanas su confianza en que la tregua anunciada por ETA el 16 de septiembre contribuya a "resolver definitivamente" el conflicto de las nacionalidades históricas de España. Pero la solución pasa, según los prelados, por "reconocer de manera justa y satisfactoria, más allá de la letra escrita, la plurinacionalidad española" y por un diálogo en "plano de igualdad" entre el Estado y las "naciones" que lo forman.

Los tres obispos catalanes se pronunciaron ayer sobre las expectativas que ha generado el alto el fuego de la organización terrorista. Una tregua que, a juicio de los obispados de Vic, Solsona y Tarragona, puede ayudar a solucionar "definitivamente" el conflicto de las nacionalidades históricas.Según los obispos catalanes, existen carencias en el reconocimiento de las nacionalidades de España. La solución al conflicto, según la hoja parroquial, pasa "por reconocer de una manera suficientemente justa y satisfactoria, más allá de la letra escrita, la plurinacionalidad española". Y proponen, como salida a la controversia, que exista una "voluntad sincera y real de diálogo entre las dos partes, el Estado y las diversas naciones que lo componen, desde el respeto y la justicia al afán de colaboración y compromiso. Sin orgullos ni prepotencias de nadie, en un plano de igualdad".

Las reacciones al mensaje de los obispos catalanes no tardaron en llegar. El portavoz de CiU en el Congreso y candidato a la alcaldía de Barcelona, Joaquim Molins, coincidió con el contenido de la hoja parroquial. "Todo el mundo, también los obispos, tienen derecho a opinar", señaló, antes de concluir que las nacionalidades históricas deben tener un mejor reconocimiento en la Constitución y que todavía "no se ha encontrado una solución suficiente" para Cataluña. No obstante, Molins priorizó al señalar que ahora "el objetivo prioritario" es que la tregua de ETA se concierta en definitiva y que se logre la pacificación de Euskadi.

La respuesta del PSOE, por medio de su portavoz, Alfredo Pérez Rubalcaba, no tuvo por destinatario a los prelados catalanes, sino que dirigió sus críticas al presidente del Gobierno, José María Aznar. Tras admitir que no conocía en profundidad el mensaje de los obispos, Rubalcaba apuntó al Ejecutivo y a sus pactos con los partidos nacionalistas. "El desorden autonómico", apuntó el portavoz socialista, "es algo creciente. Aznar debería dar una respuesta adecuada". Algo que Rubalcaba no espera. "Es Aznar el que ha pactado con CiU y con PNV y está gobernando con ellos. Tengo la impresión de que cuanto más les da, más se le rebelan. Cuando se sientan a negociar con Aznar [los nacionalistas] descubren que éste no tiene ningún modelo y sólo el objetivo de seguir en La Moncloa".

Más ácidas han sido las reacciones a las palabras del obispo de San Sebastián, José María Setién, recogidas en entrevistas que ofrecieron ayer varios medios de comunicación. El obispo guipuzcoano indicó en una de las entrevistas que le "resbala" el discurso de quienes le achacan meter en el mismo saco a los terroristas y a las víctimas de ETA. Un discurso que sostiene una parte importante de la sociedad de Euskadi. Setién rechazó haber situado en el mismo plano a las víctimas de la banda terrorista y a los presos de ETA: "He dicho que hay que tener en cuenta a las víctimas de la violencia y el terrorismo y he dicho también que hay que tener en cuenta a los presos, en un párrafo distinto. Y ese párrafo distinto por algo está puesto ahí". Más polémica ha resultado su afirmación de que no es imprescindible el arrepentimiento de los etarras -para los que pidió el acercamiento a las cárceles del País Vasco- para que el Estado se muestre generoso con ellos. Setién sólo habló de que la reconciliación y el perdón deben provenir de "parte de todos". Ya ayer, familiares de víctimas de ETA, los GAL y la Triple A elaboraron un comunicado en el que señalaban que es "imposible reconciliarse con quien no pide perdón".

La dirigente del PSE Rosa Díez también rebatió la argumentación de Setién, al que acusó de situarse otra vez "de parte de los verdugos y no de las víctimas". "No habrá paz de verdad" si falta el arrepentimiento de los miembros de ETA, señaló Díez. "Si no hay reconocimiento del mal que se ha hecho", añadió, "que es tanto como el arrepentimiento, no habrá perdón nunca y entonces no habrá paz". ETA anunció en su último comunicado que no tienen por qué pedir perdón a nadie.

"Que se presente candidato"

Asimismo, el secretario general del PP del País Vasco, Carmelo Barrio, coincidió con Díez en la necesidad inexcusable del arrepentimiento de los etarras. "Todo el mundo sabe quiénes son los que tienen que arrepentirse por el daño que han hecho", afirmó Barrio. Según el dirigente popular es lo mínimo que puede exigirse para que la sociedad afronte "con altura de miras" el proceso de negociación entre el Gobierno y los terroristas. Barrio, que señaló que las posiciones de Setién sobre los problemas del País Vasco suelen estar "escoradas" hacia el nacionalismo, instó al prelado a presentarse a las elecciones si quiere defender tesis políticas como la autodeterminación, en lugar de dedicarse a su misión pastoral.Por su parte, el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, reclamó ayer a los defensores de la violencia que la abandonen "sin precios de ninguna clase".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998

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