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Crítica:TEATRO

Dos acciones

Este actor, Miguel Ángel Sola, me admiró cuando le ví en Tango, la película de Saura; confirmo la impresión en esta pieza de teatro aunque su trabajo aquí sea menor: el de la caracterización, el de la personificación de dos "tipos" más bien extravagantes y exagerados. Los hace bien. La obra que han montado y escrito él, la buena actriz Blanca Oteyza cuyos papeles sacrificiales son los de servir al personaje de su compañero de escena, y el director Manuel González Gil, son en realidad dos acciones, vagamente relacionadas, pero entreveradas.En una, dos intérpretes de radio dicen fragmentos del divertido Diario de Adán y Eva que escribió Mark Twain, en lo que se supone que es la última emisión de un programa que vienen haciendo desde muchos años atrás, y que también va a terminar con su relación. La otra obra intercalada es la entrevista que una muchacha, que resulta ser hija de aquella actriz -lo cual es innecesario- hace al ya viejísimo actor, muchos años después, retirado; casi un monólogo de éste, una reflexión sobre la vejez, un relato del amor perdido pero siempre presente. Personalmente, prefiero esta parte a la otra, a la del texto del enorme Twain.

Hoy, el diario de Adán y Eva

Versión libre de Miguel A. Sola, Blanca Oteyza y Manuel González Gil, sobre textos de Mark Twain. Intérpretes: Miguel Ángel Sola y Blanca Oteyza. Dirección: Manuel González Gil. Muestra de Teatro Iberoamericano. Centro Cultural de la Villa de Madrid.

Es un espectáculo bien hecho: no trascendental, pero sí bien escrito y bien dirigido a un público medio. En la representación en que les vi, y en la que me distraje a gusto, ese público medio les aplaudió y les gritó de entusiasmo: sobre todo al actor y a la obra en sí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998