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Adolfo Muñoz debuta con una novela sobre la corte de Felipe IV

La mirada sobre el mundo de Juan de Iniestas, un enano que se niega a representar el papel de un bufón en la corte de Felipe IV, ha servido a Adolfo Muñoz (León, 1964) para debutar como novelista. Con Tengo palabras de fuego (Emecé), una narración que plantea un juego de espejos y que está ambientada en el siglo XVII aunque con claves contemporáneas, Muñoz fue finalista del premio Ciudad de Salamanca.Su autor, profesor de Literatura en un instituto de secundaria, rechaza de plano que se trate de una novela histórica, pese a transcurrir en la época de Felipe IV (1605-1665). "La acción", comenta el autor, "transcurre en el siglo XVII porque guarda muchos paralelismos con nuestra época como la teatralidad de las relaciones humanas, la imposibilidad de aprehender la verdad o la conciencia de un país en decadencia. Por otra parte, utilizar a un enano como protagonista me permitía una riqueza simbólica en un siglo, como el XX, donde todos somos enanos".

La condición de profesor de Literatura de Adolfo Muñoz, así como su pasión por los clásicos, con Shakespeare a la cabeza, se percibe en las páginas de Tengo palabras de fuego. A partir del recurso literario del hallazgo de un manuscrito, por la novela de Muñoz desfilan el espejismo del amor, la difícil conjunción de bondad y belleza y el eterno juego de apariencias entre la realidad y el sueño.

Adolfo Muñoz ha invertido cuatro años de trabajo en esta novela y se confiesa un autor perfeccionista, que reelabora una y otra vez los textos y que ha lanzado a la papelera más de una narración. "Me gusta mucho", señala, "jugar con las palabras, buscar la melodía de las frases".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998