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Los primeros caldos del año

El Consejo de la Denominación de Origen Utiel-Requena presenta en público los primeros vinos de la última vendimia

Hace sólo cuarenta días todavía colgaban como fruto de las parras de las que ahora ya se ha adueñado la escarcha. Y hoy, gracias al milenario proceso de transformación de la uva en vino, son los primeros caldos valencianos del año. Unos vinos que ayer mismo eran presentados en sociedad en la tierra del vino, Utiel, con la presencia de la consejera de Agricultura, Pesca y Alimentación, María Ángels Ramón-Llin; del delegado territorial del Consell en Valencia, Luis Ibáñez, así como el Director General del Instituto Valenciano de Calidad Agroalimentaria, José Vicente Guillem. La peculiar Bodega Redonda de la Cooperativa Agrícola de Utiel -formado por un edificio rectangular y otro circular, construido éste en el año 1891 por un discípulo del autor de la famosa torre Eiffel-, sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Utiel-Requena y que además alberga el Museo de la Vid y del Vino, fue el escenario elegido para la puesta de largo de los doce primeros caldos valencianos que a partir de hoy mismo ya se pueden encontrar en el mercado. Cuatro vinos blancos, siete rosados y uno tinto, "todos ellos de una excelente calidad y en una cantidad aceptable", en palabras del Presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Utiel-Requena, Luis Navarro Fernández, son el primer producto elaborado a partir de los casi 221 millones de kilos cosechados la presente temporada. "Más uva y en mejores condiciones que la del año pasado la que ha entrado en las bodegas en un buen estado sanitario, al haber sito tratada la cosecha vehementemente por la climatología. Una cosecha de la que se extraerán unos vinos sanos, con gran potencia aromática y colorante, propios del vigor de una vid bien tratada", explica el experto. Siete han sido las bodegas que han apostado esta temporada por el sello Vendimia Inicial para presentar sus jóvenes caldos -Miguel y Antonio Beltrán, S.L.; la Cooperativa Agrícola de Utiel; Coviñas; la Compañía Vinícola del Campo de Requena; Hijos de Ernesto Cárcel, S.L; Torre Oria; y la Vinícola Requenense-, desde que hace seis años el Consejo Regulador decidiese crear e impulsar esta marca, bajo la que cualquiera de las numerosas bodegas de la zona se puede amparar para el lanzamiento de sus primeros vinos. "Una iniciativa que nació con el objetivo fundamental de cambiar costumbres y modos desfasados y poco razonables que hacían que nuestro vino apareciese en el mercado demasiado tarde, allá por los meses de febrero o marzo", añade Navarro. "Juventud y brillantez de los tonos que van desde los blancos acerados, rosados fucsias y cerezas con tonos azulados; y tintos color ciruela con expresivos tonos morados", como explica el enólogo, son algunas de las características cromáticas de los nuevos vinos. En cuanto al olfato: "Con aromas intensos y frutales, destacando en los rosados los aromas propios de la variedad Bobal; de frambuesa, grosella o cassís; aromas persistentes, sutiles y elegantes que definen perfectamente las características de los vinos de primera juventud". Unas características que se completan, en los aspectos gustativos, con una acidez equilibrada, frescura y con buena persistencia, "motivada por la ligera presencia de gas carbónico, lo que da idea de la corta edad de los mismos y la buena armonía de sus componentes gustativos". A pesar de que su corta edad y la premura en su elaboración podrían inducir a lo contrario, son vinos elaborados de uvas especialmente escogidas, mayoritariamente de las variedades bobal, tempranillo o garnacha. Además, cada elaborador y enólogo utiliza procedimientos y levaduras de fermentación distintos y elige variedades de uva diferentes para su confección, "lo que hace que cada vino sea diferente entre sí. Una innovación que se realiza para ofrecer el vino en el mejor de los estados y para potenciar las sensaciones cromáticas, aromáticas y gustativas", matiza el presidente del Consejo. Navarro cree que el secreto se encuentra en la aplicación de las nuevas técnicas y los sistemas modernos de fermentación controlada "que consisten en enfriar nuestros mostos a través de un intercambiador y ponerlos en depósitos con camisas de corriente de agua fría, para mantener la temperatura entre 12 y 16 grados; lo que conlleva una fermentación muy bonita, densa y muy adecuada para que se conserven los sabores y los aromas que tiene la uva en el preciso momento de entrar en la bodega".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de noviembre de 1998