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El Ejército chileno manifiesta oficialmente su "frustración, indignación e inquietud"

Desesperación entre los seguidores del ex dictador, que amenazan al Reino Unido y a España

El Ejército reaccionó con dureza. En un comunicado emitido poco después de conocerse la decisión de los lores en Londres, las Fuerzas Armadas chilenas señalaron que "el fallo ha causado en toda la familia militar una profunda frustración, indignación e inquietud". En su nota, la cúpula militar aludió, sin citarles, a los parlamentarios socialistas Isabel Allende y Juan Pablo Letelier, que durante las últimas semanas han realizado gestiones en Londres en favor del procesamiento de Pinochet. "Resulta incomprensible que esta situación haya sido promovida y alentada por algunos chilenos que no han escatimado esfuerzos en el extranjero para provocar una situación que podría alterar la convivencia nacional y las relaciones con otros Estados". Con anterioridad, la Marina había emitido otro comunicado, en el que tras lamentar el fallo británico, dio cuenta de que "evalúa el escenario creado, para adoptar las medidas más convenientes". También las Fuerzas Aéreas emitieron un comunicado solidarizándose con el Ejército y reclamando la liberación del ex dictador. Los seguidores del exdictador recibieron como una puñalada el fallo de los lores y se comportaron como una bestia malherida. Las escenas que se vivieron ayer en la sede de la Fundación Augusto Pinochet fueron un indicio de la actitud que está dispuesta a mantener a partir de ahora la derecha más intransigente. De los gritos e insultos contra el Reino Unido y España, se pasó a las amenazas, que desembocaron en abiertas agresiones a varios periodistas, especialmente reporteros gráficos y cámaras de televisión. Mujeres y hombres que pedían a gritos acudir a La Moneda, a las embajadas española y británica y "a quemar algo" ofrecían un ejemplo de la impotencia que sentían los seguidores del ex general tras el fatídico veredicto. No podían recibir peor regalo en el 83 cumpleaños de su caudillo. La gran torta de milhojas y manjar (dulce de leche) preparada para la que se preveía la gran fiesta quedó arrinconada en una de las salas de la sede pinochetista. La residencia del embajador de España, Juan Manuel Egea, estaba fuertemente custodiada por efectivos de los carabineros. Ello no impidió que algunos centenares de exaltados pinochetistas se manifestaran con las peores intenciones. Fueron disueltos con camiones cisterna antidisturbios. "Izurieta , saca la bayoneta"; "Con los huesos de Allende haremos un gran puente por donde pasarán Pinochet y sus valientes"; "Frei, deja de viajar y preocúpate un poco de mi general", eran las consignas más coreadas por las huestes pinochetistas minutos antes del veredicto de Londres. Los líderes de la derecha más recalcitrante no ayudan precisamente a reducir la tensión. Mónica Madariaga, exministra de Justicia de Pinochet, dijo: "Ya no son amigos de Chile. El consorcio español ya no puede venderle submarinos a nuestro país", en referencia a la venta, ya cerrada, de dos naves a punto de ser entregadas a la Marina chilena por parte de un consorcio hispano-francés. En la sede de la Fundación Pinochet compareció el hijo del general, Augusto, quien con rostro demudado hizo una declaración de contenido indescriptible tanto por el tono como por la forma. Gritaba más que hablaba: "Nunca nos han ganado. ¡Nunca!". Y pidió al presidente Frei que "se empeñe en algo que ha estado realizando, pero que no hemos visto resultados". Cerca de 30 personas fueron detenidas ayer por la tarde por la policía en diversas manifestaciones que celebraban o repudiaban el fallo contrario a Pinochet, informa Manuel Délano. Los incidentes comenzaron cuando unas 2.000 personas interrumpieron el tránsito en la principal avenida de Santiago y fueron disueltos por la policía militarizada de carabineros con chorros de agua. Entre tanto, otras 10 personas fueron detenidas por carabineros en las cercanías de la residencia del embajador de España en Santiago cuando se manifestaban contra el fallo de los lores.

El Ejército chileno manifiesta oficialmente su "frustración, indignación e inquietud"

Viene de la primera páginaEl Ejército reaccionó con dureza. En un comunicado emitido poco después de conocerse la decisión de los lores en Londres, las Fuerzas Armadas chilenas señalaron que "el fallo ha causado en toda la familia militar una profunda frustración, indignación e inquietud". En su nota, la cúpula militar aludió, sin citarles, a los parlamentarios socialistas Isabel Allende y Juan Pablo Letelier, que durante las últimas semanas han realizado gestiones en Londres en favor del procesamiento de Pinochet. "Resulta incomprensible que esta situación haya sido promovida y alentada por algunos chilenos que no han escatimado esfuerzos en el extranjero para provocar una situación que podría alterar la convivencia nacional y las relaciones con otros Estados". Con anterioridad, la Marina había emitido otro comunicado, en el que tras lamentar el fallo británico, dio cuenta de que "evalúa el escenario creado, para adoptar las medidas más convenientes". También las Fuerzas Aéreas emitieron un comunicado solidarizándose con el Ejército y reclamando la liberación del ex dictador.

Los seguidores del exdictador recibieron como una puñalada el fallo de los lores y se comportaron como una bestia malherida. Las escenas que se vivieron ayer en la sede de la Fundación Augusto Pinochet fueron un indicio de la actitud que está dispuesta a mantener a partir de ahora la derecha más intransigente. De los gritos e insultos contra el Reino Unido y España, se pasó a las amenazas, que desembocaron en abiertas agresiones a varios periodistas, especialmente reporteros gráficos y cámaras de televisión.

Mujeres y hombres que pedían a gritos acudir a La Moneda, a las embajadas española y británica y "a quemar algo" ofrecían un ejemplo de la impotencia que sentían los seguidores del ex general tras el fatídico veredicto.

No podían recibir peor regalo en el 83 cumpleaños de su caudillo. La gran torta de milhojas y manjar (dulce de leche) preparada para la que se preveía la gran fiesta quedó arrinconada en una de las salas de la sede pinochetista.

La residencia del embajador de España, Juan Manuel Egea, estaba fuertemente custodiada por efectivos de los carabineros. Ello no impidió que algunos centenares de exaltados pinochetistas se manifestaran con las peores intenciones. Fueron disueltos con camiones cisterna antidisturbios.

"Izurieta , saca la bayoneta"; "Con los huesos de Allende haremos un gran puente por donde pasarán Pinochet y sus valientes"; "Frei, deja de viajar y preocúpate un poco de mi general", eran las consignas más coreadas por las huestes pinochetistas minutos antes del veredicto de Londres.

Los líderes de la derecha más recalcitrante no ayudan precisamente a reducir la tensión. Mónica Madariaga, exministra de Justicia de Pinochet, dijo: "Ya no son amigos de Chile. El consorcio español ya no puede venderle submarinos a nuestro país", en referencia a la venta, ya cerrada, de dos naves a punto de ser entregadas a la Marina chilena por parte de un consorcio hispano-francés.

En la sede de la Fundación Pinochet compareció el hijo del general, Augusto, quien con rostro demudado hizo una declaración de contenido indescriptible tanto por el tono como por la forma. Gritaba más que hablaba: "Nunca nos han ganado. ¡Nunca!". Y pidió al presidente Frei que "se empeñe en algo que ha estado realizando, pero que no hemos visto resultados".

Cerca de 30 personas fueron detenidas ayer por la tarde por la policía en diversas manifestaciones que celebraban o repudiaban el fallo contrario a Pinochet, informa Manuel Délano. Los incidentes comenzaron cuando unas 2.000 personas interrumpieron el tránsito en la principal avenida de Santiago y fueron disueltos por la policía militarizada de carabineros con chorros de agua.

Entre tanto, otras 10 personas fueron detenidas por carabineros en las cercanías de la residencia del embajador de España en Santiago cuando se manifestaban contra el fallo de los lores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de noviembre de 1998

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