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Éxito rotundo, avería y cambio de bragas

La primera actuación en España del hombre que hizo desaparecer la estatua de la Libertad en 1986 fue un éxito rotundo, a pesar de una avería eléctrica que obligó a suspender durante 15 minutos el espectáculo en el momento culminante de la noche. En ese instante, Copperfield estaba presentando el número fuerte del montaje Sueños y pesadillas: el de su vuelo sin hilos ni cables ni aparente elevación mística por el escenario. Con él estaban dos espontáneos preparados para lo peor: "la señorita Ana y el señor Jesús". A ella no la conocía nadie. Él era Jesús de Polanco.De repente, se apagó la señal del micrófono del mago. Pero esta vez no era un truco. Unión Fenosa había sufrido una caída de energía y el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid se quedó sin sonido. Copperfield mandó parar. Polanco y Ana respiraron aliviados.

Antes y después, Copperfield cumplió todas las expectativas con creces: salió con media hora de retraso, hizo levitar a dos espectadores subidos en un sofá, desplegó toda su vena de actorcillo cómico y charlatán, enseñó ligeras de ropa, como mandan los cánones, a dos de sus ayudantes, seleccionó a numerosas señoritas de buen ver entre un público variopinto, para que la interactividad fuera más llevadera, contó bastantes chistes previsibles y no se olvidó de cometer errores con el español, para que rieran los colegiales...

Total, que la gente salió encantada. Incluso los más escépticos sonreían felices, y los famosos (Pitita Ridruejo, Jesús del Pozo, Nieves Herrero, Juan Vilallonga, la marquesa de Villaverde, Paloma Lago, Pepe Navarro, Miriam Díaz Aroca...) no daban crédito a lo que habían visto sus ojos. Es lo que tiene la magia, que, aunque tiene truco, todo el mundo se va hecho unas pascuas. Hasta las dos mozuelas a las que el mago cambió el color de las bragas. Y eso que no las había tocado... La traca final con 13 desaparecidos sirvió para añadir misterio a la despedida. Entre ellos estaba Jaime Martínez Bordiu, el nieto menor de Franco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de noviembre de 1998