Alfredo Bryce Echenique gana el Nacional de Narrativa con una obra sobre el insomnio

El escritor define "Reo de nocturnidad" como "un canto a la amistad entre hombre y mujer"

El insomnio como enfermedad a un tiempo atractiva y cruel y "un canto a la amistad entre un hombre y una mujer" definen la historia de Reo de nocturnidad, novela publicada el pasado año por Anagrama y que ayer se alzó con el Premio Nacional de Narrativa. Su autor, el hispanoperuano Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939), tiene tras de sí una larga trayectoria literaria marcada por un estilo que combina el dolor con la ironía. A punto de hacer las maletas para regresar a Perú, Bryce Echenique recibió la noticia del premio mientras impartía un curso en la Casa de América, en Madrid.

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Un autor rabelesiano

El escritor premiado, que disfruta de la doble nacionalidad desde 1988, comentó anoche a un grupo de periodistas que había comprobado la multitud de gente que padece insomnio en las grandes ciudades. "Es una enfermedad", señaló Bryce Echenique tras haberla padecido durante años, "que resulta atractiva porque puedes hacer de todo y termina convirtiéndose en un vicio. Pero también es la más cruel de las enfermedades". El autor de La vida exagerada de Martín Romañana, Un mundo para Julius y El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, sus novelas más conocidas, convirtió esa dolencia en un estímulo literario."Vivía en Montpellier, donde daba clases, y el insomnio desapareció cuando vine a vivir a España. Puede decirse que un cambio geográfico a Madrid y Barcelona curó mi insomnio", manifestó el escritor. Un personaje femenino, Claire, y su entrega a un hombre enfermo representan el hilo conductor de la novela premiada entre todas las obras de narrativa publicadas por autores españoles a lo largo de 1997. La obra refleja la experiencia que sufrió el propio novelista, que le obligó a recibir tratamiento en la ciudad de Montpellier, al sur de Francia

Iconoclasta y descreído, "son rasgos de familia", Bryce Echenique no tiene ninguna duda de que para reírse de los demás y del mundo, primero hay que mostrarse capaz de reírse de uno mismo. "Ahora bien", matiza el autor, "creo que la risa de mi literatura no es cruel, sino irónica como la de Cervantes en El Quijote. Pretendo transmitir un humor que no represente un escarnio".

Tras contestar con rapidez meteórica que dedicará los dos millones y medio de pesetas del premio a pagar deudas, Bryce Echenique calificó la distinción de "broche de oro" a su estancia de años en España, ya que regresará a Perú a principios del año próximo. Citó a Ernest Hemingway para calificar a España como "el último buen país" y, a propósito de escritores, tuvo palabras de recuerdo para nombres que admira como Julio Córtazar, Miguel Delibes o Gonzalo Torrente Ballester. Después de remarcar que nunca ha sido ni se ha sentido un exiliado, Alfredo Bryce Echenique confesó que en Lima se encuentra a veces perdido y angustiado. "La capital peruana tenía un millón de habitantes cuando salí de allí y ahora llega a concentrar a 10 millones de personas. De cualquier modo, quiero llegar a Perú no para morirme, sino para vivir el resto de mi vida. Allá están buena parte de mi familia y de los amigos de la infancia", manifestó el escritor, que ha residido en las últimas tres décadas en Perú, Francia y España.

Con una carrera ya consolidada y respetada por la crítica y los lectores, Alfredo Bryce Echenique se alegra hoy de haber abandonado una cómoda cátedra de Literatura en Francia. "Entre la bolsa y la vida", señaló, "elegí la vida, es decir, arriesgarme a vivir de mis libros". El escritor hispanoperuano está terminando de escribir La amigdalitis de Tarzán, una novela que será publicada por Alfaguara, al igual que otro libro que prepara con el título de Guía triste de París.

El jurado que ayer otorgó el premio a Bryce Echenique, que concede el Ministerio de Educación y Cultura, estaba presidido por el director general del Libro, Fernando Rodríguez Lafuente; e integrado por María de la Vega, Emilio Lorenzo Criado, Ramiro Fonte, Carme Arnau, Ana Toledo, Andrés Sorel, Mauro Fernández de Armiño, Juan Ángel Juristo, Joaquín Marco, Darío Villanueva y Jorge Urrutia. Las obras que quedaron como finalistas fueron Bella en las tinieblas, de Manuel de Lope; La mirada del alma, de Luis Mateo Díez; y L´ángel de la segona mort, de Juliá de Jodar. El Nacional de Narrativa puede ser adjudicado a obras publicadas en una de las cuatro lenguas de España (castellano, catalán, gallego y euskera).

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