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El palo y la serpiente

El mundo está lleno de ambigüedad. Un objeto largo y delgado visto a media luz podría ser un palo o una serpiente. Pero como el instinto de supervivencia indica que no es seguro tomarse el tiempo necesario para averiguarlo, el organismo desarrolla un mecanismo automático para prever lo que va a ocurrir. Como si fuera una serpiente. Esta expectativa acelera el procesamiento de las percepciones a expensas de la exactitud. Como en el mundo exterior, los estados internos de las personas tienen también una gran ambigüedad. Por eso, cuando en un experimento se administró a diferentes personas un fármaco que aumentaba la adrenalina, unas interpretaron que sentían ira; otras, euforia, y otras, nada en absoluto, dependiendo de lo que se les había dicho que debían esperar.

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