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Fallece a los 68 años Betty Carter, una de las maestras del jazz vocal

La cantante fundó un sello discográfico para apoyar a los jóvenes

El pasado sábado falleció en su casa de Nueva York, a causa de un cáncer de páncreas, la cantante de jazz Betty Carter. Tenía 68 años y estaba considerada la maestra suprema de la improvisación vocal moderna, toda una institución que jamás se doblegó a las modas y que desde hace años reservaba una parte sustancial de su tiempo y energías a descubrir jóvenes valores e incluirlos en su grupo acompañante.

Betty Carter ganó en 1988 un Grammy como mejor vocalista de jazz, y el presidente Clinton le impuso el pasado año la Medalla Nacional de las Artes. Nació Lillie Mae Jones en Detroit y se inició en la música en un concurso de aficionados, idéntico método al seguido por Ella Fitzgerald y Sarah Vaughan. Todavía era una adolescente cuando tuvo ocasión de compartir escenario con los grandes del jazz moderno, Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Miles Davis entre otros.Con todo, su primer contrato importante se lo proporcionó en 1948 el vibrafonista Lionel Hampton, director de una gran orquesta de corte tradicional. El talante inconformista de la cantante, que decidió debutar con el nombre artístico de Lorraine Carter, ya debía estar plenamente asentado porque se cuenta que su patrón llegó a despedirla siete veces en dos años y medio a causa de su tendencia a improvisar más allá de lo estipulado en una formación de esas características.

Una serie de conciertos en el neoyorquino teatro Apollo junto a otro nombre de campanillas, Ray Charles, le brindó en 1961 la oportunidad de darse a conocer ante un público mayoritario. Pero la cantante no se dejó deslumbrar por las perspectivas de éxito y consideró que sus hijos y su propio credo artístico estaban por encima de todo, de modo que se retiró temporalmente.

En 1969 creó su propio sello discográfico, Bet-Car, para el que grabó una espléndida serie de discos, y empezó a formar sus grupos con músicos jóvenes capaces de plasmar sus ideas innovadoras y exigentes. El reconocimiento pleno le llegó en 1988, año en que ganó el Grammy y fichó por Verve. Desde entonces lanzó al mercado soberbios discos con este sello, como Droppin" things, Feed the fire o I"m yours, you"re mine, y dio emocionantes conciertos por todo el mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de septiembre de 1998