LA CATÁSTROFE DEL VUELO A MELILLA

Marruecos restringió el aterrizaje de los helicópteros

La colaboración de Marruecos fue muy buena, según las autoridades españolas. El único problema que se planteó en un momento dado fue el del aterrizaje de los helicópteros españoles para recoger los cadáveres. A media mañana, la operación se paralizó. No se les permitía tomar tierra ni que dejasen el material y los alimentos que transportaban para quienes ayudaban. Pero hacia el mediodía el Gobierno marroquí autorizó que la evacuación se hiciese por aire. Su única exigencia fue que los helicópteros aterrizasen de uno en uno. Así, la operación fue lenta. Mientras un aparato recogía cuerpos, los restantes tenían que sobrevolar el área esperando a que despegase. La tarea terminó a las siete de la tarde.Con las dos cajas negras del avión también hubo algún problema. Fue recogida por las autoridades marroquíes, que se empeñaron en realizar las autopsias y los levantamientos de los cadáveres. Fuentes de la compañía Pauknair también criticaron al Ejecutivo marroquí por obstaculizar el acceso de los servicios de socorro en los momentos inmediatamente posteriores al siniestro, informa Servimedia.

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Sin problemas por tierra

Poco después de conocerse la noticia del accidente, el Gobierno de Marruecos autorizó la entrada de equipos de rescate españoles en su territorio y envió medios materiales y humanos al lugar de la catástrofe. Desde Rabat, el ministro del Interior, Dris Basri, ofreció a su homólogo español, Jaime Mayor, todos los medios de su Administración para hacer frente a la tragedia."La cooperación y la coordinación establecidas con las autoridades de Marruecos ha sido muy buena", afirmó en Casablanca el embajador de España, Jorge Dezcallar, informan Pedro Canales y Juan Carlos Sanz. Así, pues, las autoridades españolas se mostraron satisfechas pese a los obstáculos surgidos inicialmente para trasladar los cadáveres por aire. "Su reacción ha sido de total colaboración y extremadamente rápida", afirmaron fuentes españolas de Interior.

El Ejecutivo marroquí otorgó permiso inmediato a los helicópteros españoles para sobrevolar las aguas jurisdiccionales de Marruecos, ya que en un primer momento se creía que el avión había caído al mar.

Al saberse que el lugar del siniestro se situaba en una colina próxima al cabo de Tres Forcas, Rabat ordenó que se permitiese la entrada en su territorio por tierra a los equipos de socorro -bomberos, policía y ambulancias- procedentes de Melilla. Por primera vez, se permitió también la entrada de vehículos militares españoles, que portaban equipos de rescate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 25 de septiembre de 1998.

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