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GIJÓN

Toros con educación

Los toros que saltaron al ruedo dejaron contentos a casi todos. Toros con la fuerza justa, obedientes a la muleta allá donde se la pusieran. Hasta cuando manseaban, lo hacían con precaución. Para torear de salón. Morante de la Puebla hizo lo mejor de la tarde. A su primero le instrumentó muletazos larguísimos. Con ambas manos toreó despacio, con temple y gusto, rematando con dos muletazos a pies juntos sin espacio entre toro y torero. Tanta belleza en otra ocasión hubiesa sido sublime. Ante su segundo le costó más dar los muletazos de cartel, que los dio. Claro que el toro, amable como todos, le daba esa oportunidad admitiendo todos los del mundo antes.

El Cordobés empezó sus dos faenas templando muy bien, logrando una excelente tanda. Después, a dar pases. Rebozándose literalmente con su segundo, tanto que una señora les gritaba eso de ¡que se besen! Víctor Puerto recibía con el capote bien y se hinchó a dar derechazos con el tonto (así lo llama él) y con su hermano, con poca movilidad tras una tremenda voltereta.

Marca / Cordobés, Puerto, Morante

Toros de José Luis Marca muy manejables y noblotes. El Cordobés: ovación y salida al tercio. Dos orejas. Víctor Puerto: aviso, oreja y oreja. Morante de la Puebla: oreja, aviso y oreja. Plaza de El Bibio, 15 de agosto. Cuarta corrida de feria, más de media entrada. Salen los tres toreros y el ganadero por la puerta grande.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de agosto de 1998