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Soares reconoce que la misión de la ONU en Argelia es "casi imposible y muy delicada"

En medio de un clima de tensión provocado por los cotidianos atentados terroristas, a media tarde de ayer llegó a Argel una comisión internacional sobre derechos humanos, encabezada por el expresidente portugués Mario Soares, con el propósito de informar al secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, acerca de la grave crisis que vive el país magrebí. Soares advirtió, antes de emprender viaje, que la misión de la ONU, la más importante que visita Argelia desde el estallido de la violencia en 1992, tiene un objetivo "casi imposible y muy delicado".

Acompañan a Soares en la misión informativa de la ONU dos exjefes de Gobierno -el jordano Abdel Karim Kabariti y el indio Inder Kumal Gujral-, así como el ministro de Justicia de Kenia, Amos Wako; la exministra francesa Simone Weil y el exrepresentante de Estados Unidos ante la ONU Donald McHenri.Aunque el programa de la visita no ha sido aún dado a conocer, las autoridades argelinas han querido fijar de antemano los límites a la misión de la ONU, al advertir de antemano que "no se trata de una comisión de investigación" y que ésta "no podrá entrevistarse con los fuera de la ley", en una evidente alusión a los miembros del proscrito Frente Islámico de Salvación (FIS).

Antes de partir hacia Argel desde la capital portuguesa, Soares reconoció que la misión de la ONU no podrá entablar contactos con representantes de organizaciones no reconocidas por la ley argelina. No obstante, el ex presidente portugués está convencido de que, al menos, será posible elaborar un informe objetivo e independiente sobre la situación en el país magrebí, donde la violencia se ha cobrado ya cerca de 25.000 muertes, según las autoridades argelinas, y más de 70.000, según el Departamento de Estado norteamericano. Kofi Annan telefoneó el martes a Soares para comunicarle que acababa de hablar con el presidente argelino, Liamín Zerual, quien le anunció que todo estaba dispuesto para que la delegación se pueda entrevistar con diferentes representantes del Gobierno y el Parlamento argelinos, así como con dirigentes de los partidos políticos, representantes de los medios de comunicación y diferentes sectores de la sociedad civil.

Varias organizaciones internacionales de derechos humanos, como la norteamericana Human Rights Watch, consideran que la misión de la ONU dirigida por Soares debería ampliar sus objetivos.

La principal novedad de la misión de la ONU respecto a las emprendidas anteriormente por otros organismos internacionales es la de tener "libre acceso a las fuentes de información y al desplazamiento por todo el país". La misión de la troika de la UE, el pasado enero, y la de una delegación de europarlamentarios, un mes más tarde, no pudieron visitar los escenarios de las matanzas en el llamado triángulo de la muerte, situado a las puertas de Argel.

Tampoco está claro si la delegación presidida por Soares tendrá libre acceso a los 14 centros de detención en los que están presos 18.000 islamistas radicales, como le ha propuesto el Comité Internacional por la Paz, la Democracia y los Derechos Humanos en Argelia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de julio de 1998

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