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FALLECE EL FUNDADOR DE EL PASO

Muere Antonio Saura, pintor de lo negro

El artista, fundador del grupo El Paso, falleció en Cuenca a los 67 años, víctima de una leucemia

Se llamaba a sí mismo Pintor de monstruos y, a pesar del gesto adusto, Antonio Saura era un artista que sabía sacar fuera de sí las turbulencias y vivir en paz consigo mismo. Ayer falleció, a los 67 años, en el Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, su ciudad de adopción desde los años cincuenta, víctima de una leucemia que se le detectó hace un año. Miembro fundador del grupo El Paso, reconocido internacionalmente y con más de un centenar de exposiciones en todo el mundo, Saura creó un lenguaje plástico contumaz y dislocado, capaz de reinterpretar la historia de la pintura. El artista será incinerado hoy en Albacete y enterrado en el cementerio de San Isidro, en Cuenca.

Antonio Saura sabía desde hace un año que la muerte lo acechaba. Pese a ello, no mostró desánimo y siguió trabajando, en la medida de sus fuerzas, en nuevos proyectos. Ayer, a las 18.00, murió acompañado por su mujer, Mercedes, y algunos íntimos amigos, en el hospital Virgen de la Luz, de Cuenca, la ciudad en la que decidió establecerse a mediados de los años cincuenta, y donde realizó buena parte de su obra.

El cuerpo del pintor será incinerado hoy en el crematorio de la ciudad de Albacete y, unos días más tarde, será enterrado en el cementerio conquense de San Isidro, donde reposan los restos de dos de sus hijas, en un acto íntimo, según informó ayer el portavoz de la familia, Antonio Pérez, acompañado por el hermano del artista, el director de cine Carlos Saura.

Ayer se esperaba la llegada de Marina, hija del pintor, desde Francia, para tomar las decisiones definitivas al respecto. Ayer se instaló la capilla ardiente en el tanatorio Nuestra Señora de la Paz, en Cuenca.

Pese al buen ánimo que conservaba el artista en los últimos tiempos, había dejado de pintar para dedicarse a uno de los proyectos que más lo entusiasmaban: la creación de la Fundación Antonio Saura, en una hermosa residencia que había adquirido recientemente para ese propósito, la llamada Casa Museo Zabala, en Cuenca. Antonio Pérez lamentó ayer que el pintor no pudiera ver realizado su sueño de una fundación con su nombre, como espacio abierto a la creatividad.

"Estaba recopilando todo tipo de material sobre su obra que pudiera ser de interés para la fundación", afirmó ayer su galerista Isabel Azcárate, de Marlborough, quien también lamentó la desaparición de ese gran artista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de julio de 1998