Menem renuncia a un tercer mandato para evitar una crisis constitucional en Argentina

El presidente argentino, Carlos Menem, salió del laberinto político en el que se había metido y dejando de lado las ambiciones de sus más fanáticos partidarios, desistió de forzar una nueva reforma de la Constitución que le permitiera presentarse por tercera vez como candidato en las elecciones generales que deben celebrarse en 1999. Fue en un acto realizado a mediodía de ayer en la residencia presidencial de Los Olivos, al norte de la capital, al que convocó a los gobernadores peronistas, los jefes de los bloques parlamentarios de su partido y al Gabinete de ministros.

Todos esperaban encontrarse con supuestos anuncios sobre la reforma laboral. Menem leyó con tono solemne un breve discurso en el que, tras agradecer "a los compañeros que consideran legítima y necesaria" su candidatura, les anunció que, "luego de un análisis meditado y sereno", había resuelto excluirse "de cualquier curso de acción que conlleve la posibilidad de competir en 1999".Para que no quedarán dudas, más adelante leyó lo siguiente: "Lo digo ante las más altas representaciones del Gobierno y del partido, con la simple solemnidad de los actos definitivos. Este presidente dejará el poder indefectiblemente el 10 de diciembre de 1999 y aspira a colocarle la banda presidencial a otro presidente peronista, que continuará con la revolución que hemos iniciado...". Los funcionarios y legisladores peronistas le despidieron con aplausos, entre lágrimas, emocionados. Todos coincidían en calificar de "renunciamiento histórico" la decisión del presidente y algunos llegaron a comparar su "gesto de grandeza" con el de Eva Perón, cuando ya enferma de cáncer decidió renunciar a su candidatura para la vicepresidencia en 1951. El senador Antonio Cafiero le pidió a los periodistas que no hicieran especulaciones y tuvieran "piedad" por el "hecho histórico". Eduardo Menem, senador peronista y hermano del jefe del Estado, valoró su "gesto de grandeza" como el de un gran conductor político y dijo sentirse "muy orgulloso" de él.

Las primeras reacciones de los líderes de la oposición, tan sorprendidos como la mayoría de los que fueron convocados a la residencia de Los Olivos, oscilaron entre las dudas y la satisfacción. Carlos Chacho Álvarez, uno de los integrantes del llamado "grupo de los cinco" que dirige la Alianza de la oposición, valoró como "gesto táctico" el anuncio de Menem. Para Álvarez, el jefe del Estado "sólo se propone desactivar el plebiscito convocado por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, para el próximo 13 de septiembre. Las encuestas le advertían a Menem que más del 80% de la población le diría "no" a su intento de violar la Constitución". Por su parte, Graciela Fernández Meijide, una de los precandidatos de la Alianza a la presidencia de la nación, se negó a llamar "renunciamiento" a lo que no es tal: "porque Menem no puede renunciar a lo que no tiene derecho. Pero me parece bien que haya entendido al fin que la sociedad no le iba a permitir ser candidato nuevamente". El jefe de Gobierno de Buenos Aires, Fernando de la Rúa, otro de los precandidatos de la Alianza, se sintió aliviado porque "se salvó la Constitución por la presión de la opinión pública".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 21 de julio de 1998.

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