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Narros triunfa en Almagro con su montaje de 'La estrella de Sevilla'

La obra de Lope de Vega retrata los oscuros manejos del poder

Era el estreno más esperado del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro y, por tanto, uno de los más importantes acontecimientos escénicos del verano. Al finalizar la representación, el pasado jueves, muchos de los espectadores, algunos aún llorosos, coincidían en afirmar que Miguel Narros y la Compañía Nacional de Teatro Clásico, habían hecho historia con su versión de La estrella de Sevilla , de Lope de Vega.

, Fue en este mismo marco cuando se vio por última vez, hace 21 años, un montaje de esta tragedia que tradicionalmente se ha atribuido a Lope de Vega, aunque hasta ahora no se ha clarificado su paternidad. Para intentar dar más luz sobre este oscuro asunto se celebran en estos días unas jornadas, en Almagro, en las que los expertos tratarán de dilucidar quien escribió realmente La estrella de Sevilla. Algunos de ellos confesaron ayer sus dudas acerca de que lleguen a un acuerdo sobre la autoría. En lo que sí coinciden todos es en calificar esta obra de gran tragedia, poseedora de una dramaturgia excepcional que, en la versión dirigida por Narros, mostró incluso la escena de la cárcel que no se suele representar por la dificultad que entraña.Narros ha abordado una puesta en escena llena de aromas cinematográficos, hasta el punto de ofrecer primeros planos, siempre con la ayuda del iluminador Juan Gómez Cornejo, uno de los más piropeados la noche del estreno: "A fin de cuentas el teatro es el que ha inventado el cine y el poder contar con un gran iluminador ha posibilitado unos subrayados en los personajes que sólo en el cine se suelen ver, aquí además hacemos viajar al espectador, porque en la pantalla se cuenta todo y en el teatro el público tiene que hacer un esfuerzo de imaginación", dice Narros.

Vigencia de un conflicto

El director, que ha contado con la versión de Juan Oleza, el escenógrafo Gustavo Torner y el músico José García Román, no para de alabar a sus actores a los que hace responsables de su exitosa noche: "El proceso de ensayos ha sido muy intenso, y eso que hubo desacuerdos a la hora de plantear como se tenía que tratar la figura del rey", dice del personaje que interpreta Juan Ribó, al que el director ha acercado a la figura real del hijo de Alfonso X, un hombre atormentado, retorcido y tiranuelo. Un rey que tiene que declarar ante un tribunal popular acerca de un crimen que ordena cometer. Aunque el asesino nunca le implica, es precisamente ese silencio el que termina comprometiendo la figura del monarca que termina confesando la verdad.Tanto Narros como Rafael Pérez Sierra dicen que la similitud de esta historia con hechos de la actualidad española es casual: "Ruiz Ramón ya dijo hace más de treinta años que esta pieza era de una gran actualidad, el poder injusto es algo que ha surgido en todos los tiempos", afirmó Rafael Pérez Sierra, director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

La noche contó también con caras famosas como Manuela Vargas, la actriz María José Goyanes que acudió a ver el debú escénico de su hijo Javier Collado, Tomás Marco, director del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música o el autor Ignacio Amestoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de julio de 1998