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El Mundial no deslució la fiesta de la Residencia de Estudiantes

1.500 personas departieron en los jardines

"Esto no parece España", dijo ayer en la fiesta de fin de curso de la Residencia de Estudiantes de Madrid el subsecretario de Cultura, Miguel Ángel Cortés, al comentar que en la histórica casa había gentes de todas las tendencias y culturas. A pesar de la durísima competencia de un partido de semifinales del Mundial de Fútbol (Holanda-Brasil), alrededor de 1.500 personas combatieron duramente por un poquito de espacio en los jardines de la Residencia

Observar los oportunos idilios fue estupendo; por ejemplo, la larga conversación de Rodrigo Rato con Albert Boadella o la de éste con la ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, o el abrazo presuntamente cariñoso de ésta con José Borell, el candidato socialista a las próximas elecciones generales. Se repetía en los jardines de la residencia que Boadella fue quien enseñó a Borrell a enfrentarse con los del PP.

Espalda con espalda

La ministra Esperanza Aguirre, que se presentó para desespero de periodistas y organizadores con un elegante traje chaqueta -pantalón color verde llegó con un retraso de una hora. En algún momento estuvo espalda con espalda con Pilar del Castillo, directora del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y según algunos medios la persona que podría sucederle en el cargo. A la pregunta de si va a ser la nueva ministra de Educación y Cultura, Del Castillo respondió escuetamente: "No hay respuesta".El efecto Mundial resultó muy divertido. Joaquín Almunia estuvo en la Residencia antes de que empezara el acto y salió de estampida a las 20.50 horas, se supone que para presenciar el evento. El alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, estuvo a punto de arrasar a un grupo de periodistas, se supone que con el mismo propósito. Contra lo previsto no asistieron el presidente del Gobierno, José María Aznar, ni el de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

Borrell, que llegó acompañado de Cristina Narbona y de Luis Yáñez, admitió con resignación que la cultura es más importante que el fútbol. La sombra del Mundial fue alargada. Apenas finalizada la primera parte ya se corría de voz en voz que había empate a cero. Empezaba la segunda y un pequeño cortejo descubrió que al lado del restaurante de la Residencia había una sala con televisor. La procesión fue impresionante. Antes hubo otro episodio digno de risa, una enorme pantalla instalada en el segundo jardín de la Residencia difundía Los putrefactos de Dalí. Gran parte del personal se quedó con la película de que ahí se iban a dar imágenes del Mundial. El mogollón fue de risa.

El Mundial y las conversaciones sobre las vacaciones fueron el tema dominante. Rodrigo Rato, vicepresidente económico del Gobierno lo resumió ante un grupo de periodistas: "Los del PP van a descansar todo lo que puedan porque saben que al Gobierno le espera un otoño durísimo, por ejemplo elecciones en Euskadi y un distanciamiento con Pujol".

Parece una crónica política, pero fue también, sobre todo, una fiesta de la cultura, de las culturas, desde los resistentes Pepín Bello a Isabel García Lorca, Soledad Ortega, Pedro Laín Entralgo o Antonio Martínez Sarrión. También estuvieron Gutiérrez Aragón, Luis Mateo Díez, Rafael Borrás, Pedro Altares, Eduardo Haro Tecglen y Adolfo Marsillach, entre otros miembros del mundo de la cultura.

José García Velasco, el director de la Residencia de Estudiantes, resumía que ésta es la fiesta de todos y que ya está trabajando en la próxima temporada: mucha ciencia a cargo de José Manuel Sánchez Ron. Es lo que nos espera para el próximo trimestre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de julio de 1998