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Los espectáculos se defienden del Mundial

Cines, teatros, museos y festivales crean sus estrategias contra la invasión de fútbol

Cuando el sonido de La Marsellesa llene mañana el Estadio de Francia, en Saint Denis, no sólo inaugurará el Mundial, sino que abrirá el derby del ocio entre el fútbol y la cultura. Cines, teatros, museos, televisión y festivales han creado sus propias estrategias para enfrentarse al rival durante un mes: un juego cauteloso en el que se destacan pocos estrenos de cine en Europa, porque «la taquilla baja», afirma Miguel Lustau, director de Fox España. Pero es Expo Lisboa la que tiene el verdadero reto y para ello ha optado por un juego amistoso: grandes pantallas al aire libre para contentar a los aficionados.

Todo está listo para que cuando Brasil ponga a rodar el balón frente a Escocia, a las 17.30 de mañana, se active la contraprogramación, prevista hasta el 12 de julio, día de la final del Mundial de Fútbol 98.Expo Lisboa, cancha del principal duelo, ha encontrado una solución para no ahuyentar a los visitantes futboleros: proyectará los principales partidos en una pantalla jumbo tron , a los pies de la torre Vasco de Gama.

La mayor goleada se la puede llevar el cine. «No hay duda de que el Mundial lo complica todo y baja la asistencia a las salas», reconoce Miguel Lustau. Pero añade que la jugada de los exhibidores está en «presentar las alternativas adecuadas a quienes no les interesa el fútbol e incluso aquellas que resulten tentadoras para los aficionados antes o después de un partido».

El efecto del Mundial es tal que Europa y América Latina no tendrán este inicio de verano los habituales grandes estrenos cinematográficos. Han sido aplazados hasta después de la clausura en París. Sólo en Estados Unidos, donde el fútbol no tiene trascendencia, seguirá arrollando Godzill a; reirán con la última de Eddy Murphie, Dr. Dolitte ; se irán al más allá con Expediente X , y despegarán con Perdidos en el espacio, que llegará a Europa el último fin de semana del Mundial, aunque su estreno estaba previsto para junio.

Reservados así los grandes fichajes para este derby, el cine ha preferido una plantilla mixta para congraciar a todos los públicos. Serán pequeñas estrellas tipo Al caer el sol (con Paul Newman y Susan Sarandon) y Promesas incumplidas (de Robert Altman, con Kenneth Branagh) . El aire fresco para los jóvenes lo dará Mucho más que amigos (Jeniffer Aniston); la tentación infantil llegará de la mano de La espada mágica en busca de Camelot (primer filme de dibujos animados de Warner Bross); y, respetuoso de la tradición de un clásico, acudirá a una vieja gloria con la reposición de Grease (19 de junio).

Dispuestas a no dejarse meter ningún gol, «las distribuidoras estarán pendientes de cómo avance cada país en el Mundial para adelantar algún estreno», afirma José Manuel Pimenta Román , de ACN Ielsen-EDI, empresa de estudios de mercado dentro de la industria del cine.

Será un arranque veraniego de cuidado. La primera prueba de la clase de rival que es el fútbol se vivió el pasado abril, cuando 20 millones de llamadas colapsaron el primer día la venta telefónica de las últimas entradas del Mundial. La segunda fue el 20 de mayo, cuando el Real Madrid se coronó campeón de Europa y los cines registraron apenas unas pocas entradas por sala, según Pimenta.

La televisión, el rival más directo, se enfrentará con una jugada de laboratorio: la mayoría de las cadenas han aplazado hasta después de la primera ronda eliminatoria del Mundial, el 26 de junio, su programación de verano, estrenada tradicionalmente a mediados de este mes. El gancho serán los capítulos finales de sus series.

Canal +, además, enfrentará el primer tiempo con una contraoferta deportiva: la final de la NBA, este año de nuevo entre Chicago y Utah; el torneo de Wimbledon y, en cine, estrenará películas como Rompiendo las olas, Sleepers y Matilda.

Por parte de TVE, que retransmitirá en abierto el Mundial, no hay una programación alternativa especial. La sugerencia de Manuel Corral, jefe de programación, es que «quienes no quieran fútbol tienen otras vías, como ir a caminar, distraerse en el cine, visitar museos o ir a la biblioteca».

Los clásicos refugios antifútbol son los museos. Incluso piensan sacarle partido al Mundial al señalar que esas tardes deportivas serán las ideales para quienes deseen visitar y revisitar sus colecciones de manera más tranquila.

Teatro

Los teatros también se han arriesgado y se desmarcarán, amparados en que hay público para todo. Las temporadas finalizarán de acuerdo a las fechas previstas por cada uno, entre la última semana de junio y el 5 de julio. El Teatro de la Zarzuela, de Madrid, intentará un gol olímpico con el estreno de Doña Francisquita, entre el 23 de junio y el 2 de agosto. La dirección musical de la obra es de Antoni Ros Marbà-Miguel Ortega, y contará con las sopranos María Bayo y María José Moreno. «Es cierto que pensamos en el Mundial, pero eso significaba aplazar el estreno», cuenta Emilio Sagi, director del teatro. Y añade: «No podíamos tener el teatro cerrado durante tanto tiempo. La conclusión final es que es una maravillosa alternativa».Y el jueves, un día después de inaugurado el Mundial y durante toda su primera etapa, el Teatro Albéniz, de Madrid, llevará a su escenario a la Compañía de Antonio Márquez, con El sombrero de tres picos, Movimiento flamenco y el Zapateado de Sarasate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de junio de 1998