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La carretera de las costas, pesadilla de conductores

Vilanova i la Geltrú

A un diseñador famoso que estaba siendo entrevistado una vez en un programa de televisión se le preguntó: "¿Qué le daría más miedo?". Y respondió: "Ir de noche por las costas del Garraf, en moto y borracho". No es para menos, aunque tampoco hace falta ir ebrio para temer a esta carretera. Miles de conductores conocen los peligros que encierra la carretera de las costas entre Castelldefels y Sitges: 12,8 kilómetros con un total de 86 curvas, sin arcén, a través de una costa cortada verticalmente a plomo. La Generalitat prometió en 1992 que la carretera se arreglaría en cuanto se abrieran los túneles del Garraf. Sin embargo, seis años después la vieja carretera sigue igual, a pesar de que ahora se ha inaugurado el último tramo de la A-16 (de Sitges a El Vendrell), en el que la Generalitat ha invertido 5.500 millones de pesetas. La carretera de las costas es utilizada diariamente por unos 16.000 vehículos. El trayecto dura unos 20 minutos, aunque los días de operación retorno a Barcelona ese tiempo puede triplicarse. Las constantes curvas obligan a mantener una velocidad prudencial (normalmente, 60 kilómetros por hora). Las vistas son de vértigo: acantilados que se precipitan hacia el mar. Los domingos por la mañana abundan los ciclistas, que se juegan el tipo por el poco espacio de que disponen. Desde algunos tramos de la carretera se puede observar la autopista de los túneles. Según Aucat, la empresa concesionaria, unos 17.700 vehículos pasan cada día por la A-16. Los conductores más experimentados aseguran que al viajar por los túneles a una velocidad constante se gasta un litro de gasolina menos que por la carretera de las costas, donde continuamente se frena y se acelera. Por otra parte, los días de lluvia son muchos los conductores que prefieren pagar las 620 pesetas de peaje de los túneles a circular por las costas. La carretera de las costas, la C-246, se construyó en el año 1879, sobre el antiguo camino que ya se utilizaba desde la Edad Media. La última vez que se arregló a fondo fue en 1969. "Antes de ese año, los camiones grandes no tenían espacio para maniobra e incluso debían dar marcha atrás para tomar ciertas curvas", recuerda un camionero. En la actualidad, los camiones de más de 12 metros tienen prohibido circular por la carretera de las costas (excepto los que se dirigen a las canteras o a la cementera de Vallcarca). Por tanto, los camioneros deben ir al norte y tomar la carretera nacional del Ordal (lo que supone una hora más de viaje) o atajar por la A-16. "El peaje de los túneles para mis camiones de gran tonelaje, que tienen prohibido ir por las costas, es de 4.000 pesetas ida y vuelta. Por 20 días laborables son unas 80.000 pesetas al mes por camión. Esto encarece enormemente los costes", recuerda el responsable de una empresa de transportes, miembro de la Asociación de Empresarios del Garraf (ADEG). La ADEG y los ayuntamientos del Garraf han pedido a la Generalitat repetidas veces que el peaje de los túneles (620 pesetas para los turismos) sea reducido porque supone "un perjuicio" para la comarca y sus habitantes. El grupo parlamentario socialista ha recordado recientemente que la carretera C-246 necesita una actuación global, ya que su actual estado supone un riesgo. Las reformas fueron anunciadas por el Gobierno de la Generalitat en 1992, aunque todavía no se han realizado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de junio de 1998