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FESTIVAL DE CINE ESPAÑOL DE MÁLAGA

"La primera noche de mi vida", de Miguel Albadalejo, favorita

Tras el flojo comienzo de la sección oficial a concurso que supusieron las películas Una pareja perfecta, de Francesc Betriu, y Cuernos de espuma, de Manuel Toledano, el Festival de Cine Español de Málaga levantó ayer el vuelo con el estreno de La primera noche de mi vida, de Miguel Albadalejo, con guión de Elvira Lindo: una película coral, de excelentes diálogos y reparto equilibrado de actores maduros, jóvenes y no profesionales. Por otra parte, se ratifica la excepcional programación de uno de los 13 ciclos del festival, la Muestra de Cine Documental, coordinada por el realizador chileno Patricio Guzmán, quien estrenó el sábado su demoledora Chile, la memoria obstinada.

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Tras el pase de prensa de La primera noche de mi vida, unanimidad: este primer largo de Albadalejo, que combina la acidez y el absurdo con no pocas gotas de ternura, se perfila como una de las favoritas para el premio de 10 millones que otorga el festival.La productora Mariel Guiot fue clara: «Lo que espero con esta película es ganar». Albadalejo, más modesto, agradeció el reconocimiento de los ecos berlanguianos de su filme y las risas del público ante los continuos gags de esta fábula de estructura circular y situaciones disparatadas: un trasunto del nacimiento del Niño Jesús en una chabola de Madrid el día de fin de año de 1999.

Protagonizada por actores y no-actores de varias generaciones, en el que destacan Emilio Gutiérrez Caba, Mariola Fuentes, Antonia San Juan o Ana Lizarán, la película se estrenará dentro de dos semanas. La que además de hábil guionista se reveló como actriz característica, recordando por parecido físico y modos interpretativos a la gran Chus Lampreave, fue Elvira Lindo en su papel de una guardia civil a la que le baja la regla. La autora de Manolito Gafotas incorporó un ácido gag privado al introducir a Antonio Muñoz Molina parodiándose a sí mismo en la televisión.

Además de los emotivos homenajes a Fernando Fernán-Gómez y a Montxo Armendáriz, que concentraron el sábado y ayer, domingo, a numerosos amigos (Eduardo Haro-Tecglen, Agustín González, Imanol Uribe, María Barranco, Manuel Alexandre, García Sánchez, María Asquerino, Marisa Paredes, Fernando Guillén), el festival ha servido para corroborar la edad de oro que vive el cine documental.

«El documental ha llegado a la madurez como género, se compromete con la realidad, provoca emoción, cuenta historias y revela procesos históricos hasta ahora invisibles», apuntaba el realizador chileno Patricio Guzmán, coordinador del ciclo que proyectó la demoledora Chile, la memoria obstinada, rodada 23 años después de la mítica La batalla de Chile , sobre el golpe de Estado contra Allende. La proyección fue un profundo mazazo para los espectadores. El ciclo incluye también Asaltar los cielos, Tupamaros o El abuelo Cheno y otras historias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de junio de 1998