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Cálices sí, copas no

El cura de Torrelodones se opone a una supuesta zona de bares frente a su iglesia del siglo XVI

El párroco de Torrelodones (10.600 habitantes), Francisco Oyamburu, ha emprendido su particular cruzada contra el alcalde, Enrique Muñoz, del PP. Cada domingo pide a los feligreses que se opongan a la apertura de una zona de copas (en los bajos de un edifico aún no construido), justo enfrente de la iglesia, un recogido y bello templo del siglo XVI.Muñoz responde que no existe la supuesta zona de copas a la que hace referencia el párroco. "En esos locales puede abrirse desde una tienda de flores hasta una librería. El edificio aún no ha sido construido y, por lo tanto, tampoco se han concedido licencias de apertura. No sé qué hacer con el párroco. Él y yo luchamos con armas diferentes. No puedo subir a un púlpito cinco días a la semana a contarles cosas a los vecinos que no son verdad", asegura el regidor.

El sacerdote dice haber presentado más de 1.300alegaciones -sólo 300, dice el alcalde- contra los futuros bares. "Es cierto que ahora sólo son locales comerciales, pero acabarán en zona de copas a las puertas de un templo", vaticina Oyamburu.

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"Una iglesia no debe quedar atrapada entre discotecas", afirma el sacerdote

VIENE DE LA PÁGINA 1 El alcalde considera que las iglesias siempre han formado parte de la vida de los pueblos: "Son edificios vivos, con actividad en su entorno, no monumentos alejados de la población". Está pensando en mandar una circular a los vecinos para explicar su postura o, incluso, en convocar un referéndum.

Por su parte, el sacerdote explica su oposición a que la iglesia termine rodeada de locales: "Ya hay peticiones para abrir varios bares y una discoteca. No hay derecho a que una iglesia que es conjunto histórico que ya aparece en un texto de Pío IV [1563] quede atrapada por una zona de discotecas. La iglesia, junto con el torreón medieval, son los elementos más emblemáticos del municipio. Parece mentira que el Ayuntamiento, que ha elaborado recientemente una lista con las 100 edificaciones más destacadas, y que se las ha visto y deseado para hallar tanto supuesto monumento, no sea capaz de salvar un verdadero entorno patrimonial".

El párroco reclama al consistorio que, por lo menos, cambie la orientación de los locales comerciales y que las puertas de éstos no den directamente frente al templo. "En la iglesia celebro funerales. No hacen falta más comentarios", señala.

El alcalde replicó que todo el entorno de la iglesia está protegido por las normas urbanísticas. "Tiene gracia que el párroco diga que el Ayuntamiento quiere acabar con la historia de Torrelodones, cuando hemos sido nosotros precisamente quienes hemos protegido la iglesia en la última revisión de las normas. Si hubiéramos querido, la podíamos haber tirado", concreta.

El párroco, según dice, sigue acumulando decenas de cartas de apoyo de vecinos indignados contra el alcalde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de mayo de 1998

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