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Navascués alerta sobre la «destrucción pacífica» de los coros de las catedrales

El historiador de la arquitectura, nuevo académico de Bellas Artes

El historiador de la arquitectura Pedro Navascués, de 55 años, ingresó ayer en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con un discurso sobre Teoría del coro en las catedrales españolas. Con este título quiso llamar la atención sobre la «destrucción pacífica de nuestras catedrales» al desaparecer o desplazar una parte esencial, el coro, por razones litúrgicas, según acuerdo de los cabildos catedralicios. El Consejo de Patrimonio Histórico se acaba de pronunciar en contra de esta medida, que afecta ya a casi la mitad de las catedrales.

Los trabajos de Navascués se han centrado sobre las catedrales y la arquitectura neoclásica y del siglo XIX, sobre las que ha publicado numerosos textos. Desde hace 34 años enseña en la Escuela de Arquitectura de Madrid, en la cátedra de Historia de la Arquitectura, y hasta hace poco subdirector de la misma. El arquitecto Fernando Chueca Goitia, que dirigió su tesis doctoral sobre arquitectura y arquitectos madrileños del siglo XIX, contestó al nueva académico en nombre de la corporación. En sus palabras de bienvenida cordial, destacó «la personalidad» de las catedrales españolas.En las dos partes de su discurso, más abreviada la que desarrolla los aspectos históricos, llama la atención sobre un aspecto del patrimonio cultural que afecta a las catedrales. «El coro es una pieza nuclear, el ADN, que afecta tanto a la arquitectura como a los aspectos litúrgicos, como señas de identidad de las catedrales», declaró antes de pronunciar su discurso. Señala que en esta zona coinciden además el mundo del órgano, el espacio donde se desarrollan las procesiones, la escultura y la rejería, con valor de conjunto.

Patrimonio

En una treintena de las 82 catedrales ha desaparecido, almacenado o desplazado el coro, para adecuarse a la liturgia, según los cabildos catedralicios. «Es una afirmación absolutamente falsa, es un seudoargumento, ya que ni el Vaticano II ni los documentos conciliares dicen que se elimine ese elemento», asegura Navascués.El Consejo del Patrimonio Histórico Español, reunido el viernes en Bertiz (valle del Baztán, Navarra), bajo la presidencia del director general de Bellas Artes, Benigno Pendás, se pronunció en contra «del desplazamiento» de los coros «acordado por los cabildos catedralicios» y recordó que «forman parte del inmueble», protegidos por la Ley del Patrimonio. El director de Cultura del Instituto Príncipe de Viana, Tomás Yerro, declaró a Efe que «la Iglesia y los poderes públicos debemos anteponer la conservación del coro y sus elementos a cualquier otro tipo de criterios, que han llevado a prescindir de ellos o a mutilarlos». La «historia del desprecio» del coro comienza con el siglo -la destrucción del de Oviedo en 1901- y se acentúa en la última mitad, con Santiago, Granada, Valencia y la anunciada de Burgos, Segovia y Salamanca. «A la Iglesia le da vergüenza tener ese patrimonio. Caen coros, rejas, pulpitos. Sin coros las catedrales son iglesias grandes».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de mayo de 1998