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LA GRAN CITA CON EL ROCK

Sopa musical

Festimad 98 debería marcar el final de esa tendencia que concibe la programación de un festival como mera acumulación de nombres hasta que el cartel parece una sopa de letras. 40 grupos por día en cinco escenarios es el resultado de primar la cantidad sobre la calidad o de la renuencia de los bondadosos organizadores a usar la criba selectiva. El solape de horarios provoca frustraciones: «Ayer nos perdimos a G. Love and Special Sauce y hoy sólo he visto el último tema de Laika».De hecho, cualquiera que escuchara Radio 3, que hizo un seguimiento exhaustivo de Festimad, pudo tener una idea más completa de lo que ocurrió (musicalmente hablando) en estos dos días. Muchos de los presentes en el parque de El Soto esperaron infructuosamente los conciertos de Junkie XL y Fabulosos Cádillacs, cuyas ausencias eran conocidas por los oyentes de la emisora estatal.

Lo que la radio no pudo transmitir fue el espíritu de camaradería generado por las adversidades ambientales. Un puñado de punkis compartían calimocho con greñudos miembros de la organización, mientras se escandalizaban de los precios en algunos puestos de comida: «Por lo que me cobran por un jodido perrito caliente puedo comprarme un vinilo en el tenderete de Munster».

Las tribus se mezclaban en relativa armonía mientras corrían apetitosos rumores: «Han visto a Manu Chao y dicen que va a tocar en El Antojito». El sector cuero negro se quejaba de la parcialidad de la oferta de los DJs: «Toda la noche con el bakalao, nadie pone a Deep Purple o a los Ramones».

Detrás de las vallas más protegidas, el ambiente habitual de un backstage. Los desesperados representantes de una discográfica que no daban crédito a lo que oían: «¿Cómo es posible que el batería de Alabama 3 esté todavía en Gerona?». Y el pasmo de los técnicos españoles ante la naturalidad con que algunas estrellas del underground hacían cola ante el trailer de comida: «Estaba detrás de Lux Interior y Poison Ivy y hasta me firmaron autógrafos. ¿Tú crees que son marido y mujer de verdad?».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de mayo de 1998