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PATRIMONIO

Estudio científico sobre el efecto de la contaminación en el Palacio Real

La salud de las piedras del Palacio Real está a buen recaudo. Un equipo de científicos estudia la incidencia de la contaminación ambiental sobre este monumento, el único de España donde una estación mide 13 parámetros como el dióxido de carbono, ozono, humedad o insolación del entorno. El grupo está integrado por geólogos, químicos y físicos del Instituto de Geología Económica (IGE), adscrito al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), además de arquitectos, historiadores y aparejado res del Patrimonio Nacional. Los estudiosos ensayan también tratamientos para proteger la piedra del conjunto histórico. Financiado por la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología (CICYT), en el trabajo de investigación se recopilan y analizan los datos de la estación de contaminación ambiental, como explicó Rafael Fort, miembro de este equipo, dirigido por Francisco Mingarro y Conchita López de Azcona. El objetivo es conocer los efectos de la contaminación y la degradación que sufren los materiales pétreos del Palacio de Oriente, construido con calizas de Colmenar de Oreja y con granito de la Sierra de Guadarrama.

"Se intenta ver cuáles son los tratamientos de protección de estas rocas, las características de la construcción de la época, y para ello ya se han iniciado ensayos en siete zonas piloto del edificio", indicó Fort. "Así se ve cómo se comportan las rocas con el paso del tiempo y se puede seleccionar el tratamiento más adecuado. Algunos son muy efectivos, pero a corto plazo pierden su eficacia e incluso pueden acelerar el deterioro de la piedra".

Bien conservado

Pese a que el Palacio Real "está muy bien conservado", padece un "envejecimiento natural", agravado por la contaminación ambiental, y se "presupone que en un periodo de tiempo corto habrá que limpiar la fachada, dada la nueva reestructuración del entorno urbanístico de la plaza de Oriente". Según Fort, antes de dos años podría decidirse cuál es el tratamiento a aplicar. La estación, ubicada en el interior del palacio y con los sensores de medida en la calle de Bailén, que recorre la fachada principal, mide datos meteorológicos (temperatura, humedad, insolación, presión atmosférica, lluvia, y dirección y densidad del viento) y parámetros de contaminación ambiental: dióxido de carbono, dióxido de azufre, monóxido de nitrógeno, dióxido de nitrógeno, ozono y partículas en suspensión.

Esta información es transmitida al Instituto de Geología Económica, y es analizada cada día para comprobar si se ha registrado algún dato anómalo. "Cada mes se elabora un informe", concluyó el investigador. La estación de contaminación ambiental, instalada en el Palacio Real hace cuatro años, estuvo antes en la catedral de Toledo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de abril de 1998