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Riviére anuncia la muerte de la moda ante el mundo virtual

Crónicas virtuales: bajo un título de referencias asimovianas, el nuevo libro (Anagrama) de la periodista y ensayista Margarita Riviére explora las transformaciones que la realidad virtual, las nuevas tecnologías y la informática están introduciendo en la sensibilidad y en la mentalidad de los ciudadanos.Autora, entre otros libros, de Lo cursi y el poder de la moda (premio Espasa 1992) y de La década de la decencia (1995), especializada en "usar el sistema de comunicación y de dominio que es la moda para analizar el presente y presentir el futuro", Riviére tomó la decisión hace dos años de no publicar más libros. "El libro se había convertido en un territorio del padre Apeles, en soporte de la biografía del futbolista Ronaldo, en una materia desplazada de su utilidad de origen, así que decidí que en el formato ya no había sitio para mí y mis preguntas", dice, sólo a medias en broma.

Constatar que el consumidor "ha madurado" y elige lo que le conviene, no lo que le dicen, le hizo cambiar de opinión. Había, además, un territorio virgen sobre el que escribir: "El tema de la muerte de la moda no ha sido analizado por nadie, que yo sepa, por lo menos en España, y era una lástima dejar pasar unhecho histórico de semejante magnitud: el de la muerte de un relato de la identidad que ha tenido vigencia desde el siglo XIV hasta ahora, en que ha muerto definitivamente. Los modistas siguen proponiendo sus transparencias o sus extravagancias, pero lo cierto es que cada uno viste como le da la gana, con la excepción, naturalmente, de los consumidores más jóvenes, que por su propia inexperiencia conforman un mercado especialmente indefenso".

La mayor originalidad del ensayo de Rivié está en el enlace entre el tema de la muerte de la moda y el de la realidad virtual. "De hecho, la moda, ese mecanismo a la vez diabólico y fantástico que programa y hace homogéneos los deseos de las masas a tres años vista, ha muerto en la calle como fenómeno sociológico, pero ha resucitado en la realidad virtual", dice la autora. "Víve en ella, se expresa en la realidad virtual: es la realidad virtual".

"Por obra y gracia de la nueva realidad virtual, confundimos el arte con el negocio, el fútbol con la religión, la prensa del corazón con la sensibilidad, la vida con un culebrón y a los vendedores de crecepelo con Dios", afirma Riviére en el libro. "El dolor y la risa", añade, "son cosas que pasan en la televisión. Vivimos observando las emociones de otrós".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de abril de 1998