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2.000 indígenas yanomamis, en peligro de muerte por los incendios

Los incendios en la Amazonia brasileña, ya extendidos hasta Venezuela y Guyana, se han agudizado en la zona de la reserva de la etnia yanomami de la región venezolana de Guaramacen, en donde viven unos 2.000 indígenas. El fuego en esta región, localizado por fotografías tomadas desde satélites, crece y se expande, amenazador, hasta sobrepasar la línea fronteriza con Venezuela. Lo que se consideró un ''foco aislado" hoy pone en peligro a los indígenas que viven en el Parque Nacional Canaima.Los incendios provocados por las altas temperaturas y la sequía en la Amazonia han alcanzado los límites de la reserva de nueve millones de hectáreas de una de las etnias más antiguas del mundo, la yanomami, y ha destruido gran parte de sus plantaciones de arroz, su alimento base.

Jesús Aguilera, jefe de guardia de defensa civil del Estado de Bolívar, al sureste de Venezuela, asegura que "el principal peligro" ante el incendio de un kilómetro de extensión en la sierra de Pacaraima "lo corren los indígenas de la región". El Gobierno de Venezuela informó ayer que enviaría hoy a 50 personas más para combatir el fuego, que se sumarían a los 180 que ya luchan contra las llamas en la zona.

Miles de litros de agua, 1.600 bomberos que luchan de madrugada contra el fuego -por la tarde, los fuertes vientos lo vuelven incontrolable- han resultado insuficientes para controlar el fuego que azota desde hace dos meses al estado brasileño de Roraima. El último foco se expande en el municipio de Caracai, donde el número de bomberos movilizados ha pasado de 60 a 270 en dos días. ''La tierra está tan seca que el fuego se propaga incluso por debajo de la tierra, a través de las raíces de los árboles" se lamenta Adonias Severo, un nativo de la sierra.

Ayuda internacional

Las Naciones Unidas, que localizaron hace cuatro meses las dimensiones del fuego, propusieron entonces ayuda internacional a Brasil. El Gobierno brasileño aceptó el pasado jueves esta asistencia, no exenta de polémica. En el interior del país esta decisión se ha politizado. Los militares, al frente de los equipos de rescate, ven con "recelo" esta ayuda. Esto, dicen, "pondría en duda la soberanía del país" frente a las potencias económicas.Klaus Topfer, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, envió a Brasil una comisión investigadora para determinar el tipo de las ayudas que necesita la región. Topfer considera que "ese desastre tiene repercusiones globales, por lo que el problema no es sólo brasileño".

En Indonesia se han detectado 338 nuevos focos en la zona de Borneo, lo que está provocando que la población sufra problemas respiratorios. Las llamas en esta región ya han devastado más 180.000 hectáreas de bosque.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 1998