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Michavila reúne en un libro propuestas para el cambio en la universidad

La Ley de Reforma Universitaria (LRU, 1983) lleva ya 15 años de ejercicio. Si con algo ha cumplido esta etapa ha sido con la democratización de la universidad, tanto por las posibilidades de acceso como por el ambiente abierto que en ella se respira. Francisco Michavila, catedrático de Matemática Aplicada y ex secretario general del Consejo de Universidades, y Benjamín Calvo, profesor titular de la Escuela Superior de Minas de Madrid, consideran que la LRU ha supuesto un cambio drástico, pero que "ha llegado el momento de agitar los cimientos".

Ambos docentes dan ideas para esta nueva construcción a través de su obra conjunta La Universidad española hoy, propuesta para una política universitaria (Editorial Síntesis, 318 páginas, 1.750 pesetas), un volumen de 12 capítulos que parte de una panorámica de la Universidad española actual y ofrece propuestas de futuro encaminadas a atender a las demandas sociales y actualizar la oferta académica aplicando nuevos criterios de calidad y eficiencia.

Dejar la inercia

"Continuar por inercia no es suficiente", dice Michavila. "Creemos que ese nuevo impulso debe acercar la Universidad a la sociedad". Y para ello los autores proponen programas más abiertos, romper rigideces para que coexistan varios modelos de Universidad y adecuar la formación de los alumnos a las exigencias de la sociedad.La visión global de la Universidad reflejada en la obra es positiva: "Está mejor que nunca ha estado", opina Benjamín Calvo; "tanto en investigación como en docencia, pero hay muchos problemas por resolver, y la solución de gran parte de ellos depende de una mayor financiación y de la creación de programas de ayuda a los estudiantes".

Además, los autores subrayan la europeización como estrategia universitaria, recuperando la movilidad y "la idea renacentista de la Universidad aplicada a nuestro siglo" para los millones de estudiantes que habitan en los países de la Unión. Esto choca,dicen, con la resistencia,"muy arraigada en nuestro país", a salir al exterior e incluso a desplazarse a otra ciudad.

En cuanto a la convergencia europea, apuntan acciones concretas: favorecer la tendencia hacia carreras de ciclo corto, flexibilizar aún más los programas, diversificar la oferta de nuevas titulaciones en primera opción, realizar un seguimiento sistemático de la calidad mediante programas de evaluación institucional, especializar las universidades de modo que se favorezca la competencia entre ellas, establecer políticas de coordinación regional, conseguir mayor eficacia en la gestión y gobierno de las universidades, contar con el factor rendimiento en los criterios de asignación económica y asumir progresivamente los avances tecnológicos en el aprendizaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de marzo de 1998