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España acumula la mayor reserva de agua de los últimos 38 años

Hay recursos para 24 meses sin lluvia

El cielo húmedo que disfruta la península en su tercer año consecutivo ha logrado acumular unas reservas de agua nunca vistas desde hace 38 años. Con el inicio del nuevo año hidrológico (para los meteorólogos empieza el 1 de septiembre y para Agricultura, el 1 de octubre) los embalses arrojaban 3.091 hectómetros cúbicos más que el año anterior, una cantidad capaz de atender las necesidades anuales de la cuenca del Tajo, que incluye la ciudad de Madrid, Aranjuez y todo el riego de la zona.

España entera podría aguantar dos años sucesivos sin que se resintiera el suministro de los abastecimientos o riegos, aunque no cayera una sola gota. "Pero es mejor que llueva", afirma el subdirector de Planificación Hidrológica, Francisco Cabezas.Esta excepcional abundancia de recursos (40.338 hectómetros cúbicos al día de ayer, frente a los 22.000 el mismo día de 1995), después de cinco años de extrema sequía, supone una inyección de alivio. La tensión interregional desaparece, mientras el medio ambiente se beneficia por la mayor producción de energía de origen hidroeléctrico, menos contaminante que otras fuentes energéticas. Durante el año hidráulico 1996-97, la producción hidroeléctrica creció un 134% sobre la media de los últimos diez años. "Al no haber problemas de suministro, permite adoptar medidas con cierto sosiego, recalca Cabezas. Sin ir más lejos, las reservas de los embalses de Entrepeñas y Buendía -los que dieron origen a la guerra del agua entre Castilla-La Mancha y Murcia- superan los 1.450 hectómetros cúbicos. En la época del enfrentamiento (1994) sus niveles no alcanzaban los 300.

El responsable de la Planificación Hidrológica admite, sin embargo, un retraso en el calendario comprometido inicialmente por el Ministerio de Medio Ambiente, como la publicación del Libro Blanco del Agua o la aprobación de los planes de las cuencas hidrográficas, previstas para finales de diciembre pasado y, sin embargo, canceladas.

En cierta manera se debe a malentendidos sobre el alcance de los planes de cuencas, rnatiza Cabezas, pues ni el Plan Hidrológico Nacional de Borrell ni los anteproyectos de planes de cuenca van más allá de un marco de actuación al que debe de someterse la política hidráulica. "Son una limitación a la discrecionalidad administrativa, más que compromisos presupuestarios".

Con todo, la distribución de las lluvias ha sido poco lógica, Zonas del norte de Galicia y todo el Cantábrico, Aragón y el norte de la Comunidad Valenciana han registrado valores inferiores a la media, mientras en el resto de la península se ha superado con creces. En las dos mesetas y Andalucía ha llovido entre un 10% y un 15% por encima de lo habitual, señala Antonio Mestre, del Instituto Nacional de Meteorología. Y durante los primeros meses de 1998 se ha seguido la misma tónica. Desde septiembre a febrero en las ciudades de Cáceres y Ávila ha caído el doble de agua que de costumbre. Por el contrario, en Santander y Bilbao las precipitaciones recogidas han sido entre un 30 y 40% inferiores a lo habitual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de marzo de 1998