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OPERACIÓN TRUENO DEL DESIERTO

Washington pide a sus ciudadanos en Irak que salgan lo antes posible

Estados Unidos pidió ayer enérgicamente a todos sus ciudadanos que se hallen en Irak que abandonen el país lo antes posible. El llamamiento ha provocado sorpresa e indignación en Bagdad, donde el comunicado ha caído como un jarro de agua fría sobre la negociación que el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, inició ayer por la mañana con los responsables del régimen de Sadam Husein, en un intento de encontrar una solución pacífica al conflicto.

La nota oficial del Departamento de Estado norteamericano justificaba el llamamiento asegurando que se trataba de una respuesta a las continuadas y reiteradas provocaciones del régimen de Irak, pero el texto no especificaba o aclaraba la naturaleza y el origen de tales provocaciones. "Debido a las tensiones (derivadas de la inspección de armas por parte de la ONU)", señala el documento, "se urge a todos los ciudadanos que eviten viajar a Irak, y a los que ya se encuentran en ese país, a que lo abandonen tan pronto como les sea posible". Kofi Annan, mientras, seguía su delicada labor mediadora en Bagdad. Ayer se entrevistó a puerta cerrada en dos ocasiones con el viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz. En total, ambos estuvieron reunidos durante unas intensas cuatro horas y media, de las que apenas trascendió nada.Aunque el secretario general de la ONU habló de que las discusiones estaban resultando " constructivas y útiles" y dijo no sentirse "desanimado", uno de sus asesores fue menos optimista. "No confiamos [en una solución]. Todo está en manos de Irak". La impresión reinante en Bagdad es que las conversaciones están resultando difíciles. Prueba de ello es que no hay seguridad de que Annan vaya a entrevistarse con Sadam, si bien ha prolongado un día su estancia y no saldrá de Bagdad hasta mañana.

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El toque a rebato de la Casa Blanca, preludio quizá de la llamada de zafarrancho de combate, colapsó ayer por la tarde por un momento el proceso de negociación que desde hacía poco más de 12 horas había iniciado el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, con los máximos responsables del régimen de Bagdad.

Annan había iniciado a primera hora de la mañana sus conversaciones con un grupo de dirigentes del régimen iraquí. El equipo que ha viajado junto al secretario general de Naciones Unidas, formado por nueve personas, entre los que se encuentran el ex ministro de Asuntos Exteriores argelino Lajdar Brahimi, se había sentado en una larga mesa frente a otros nueve interlocutores; el ministro de Exteriores, Mohamed Said al Sahaf, el director de Industrias Militares, Abdul Tawab Mulla Hweish, y el ministro del Petróleo, Amir Mohamed Rasheed, entre otros.

Antes de que se iniciara la sesión de trabajo oficial, Kofi Annan había mantenido una larga conversación en solitario con el viceprimer ministro iraquí Tarek Aziz, la cara amable y abierta del régimen. Fue un denso diálogo que duró una hora y media y que se reanudó de nuevo anoche durante cerca de tres horas.

Las conversaciones se celebran a puerta cerrada, en el mayor de los secretos. Aunque Annan quiso transmitir un cierto optimismo sobre las discusiones y declaró que éstas estaban siendo "constructivas y útiles" y que no se sentía "desanimado"., un diplomático argentino, asesor del secretario general, dijo todo lo contrario, que la actitud de los iraquíes era, "menos flexible de lo que se esperaba". Otra fuente próxima a Annan señaló que éste "no se mostraba confiado" y que la solución estaba en manos de Irak.

Al parecer, los negociadores iraquíes insisten en el respeto a la soberanía de su país e insisten en que de una vez se vea "la luz al final del túnel", es decir, que se levante el embargo que pesa sobre Irak desde 1990.

El secretario general de la ONU se ha visto obligado a modificar su programa de trabajo alargando su estancia en la capital iraquí hasta mañana, un día más de lo previsto. Incluso se empieza a plantear ahora la necesidad de celebrar una segunda ronda de negociaciones. El síntoma más evidente de que la negociación no está resultando todo lo fluida que se esperaba, está en el propio silencio de Sadam Husein. El presidente iraquí mantiene las puertas cerradas de su palacio al secretario general de la ONU. No se ha confirmado ni siquiera que vaya a recibirlo. Anoche, Sadam Husein se reunió con sus asesores para estudiar las dificultades surgidas en las conversaciones.

Mientras tanto un equipo técnico nombrado por Annan desveló ayer al término de una inspección que la superficie total de ocho palacios presidenciales era bastante menos importante de lo que se había estimado. El equipo constató que los lugares sospechosos ocupaban una superficie total de de poco más de 31 kilómetros cuadrados, cifra que echa por tierra los cálculos anteriores, que la estimaban en más de 70 kilómetros cuadrados y. albergaban más de 1.500 edificios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de febrero de 1998

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