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Wilmut solicita paciencia para repetir a 'Dolly'

Comprobar sin dudas que la oveja Dolly es el primer mamífero clónico procedente de una célula de animal adulto es cuestión de tiempo, aseguró ayer en Filadelfia su creador, el británico lan Wilmut, del Instituto Roslin de Edimburgo. Wilmut respondía así a ciertas opiniones escépticas (EL PAÍS, Futuro, 4 de febrero) sobre Dolly cuando se cumple un año del anuncio de su existencia. El científico agregó que si en un año no se lograse repetir el experimento, entonces tendrían razón los escépticos. Sobre la dificultad de comprobar que Dolly puede no ser idéntica a su madre, ya que el ADN de la oveja clónica fue extraído de unas células de un animal ya muerto, Wilmut dijo que se conservan células de aquel animal para hacer todo tipo de pruebas genéticas.

En la sesión sobre clonación, donde Wilmut fue invitado de honor, se planteó, por ejemplo, qué sucedería si un hombre hace un clon de su esposa y logra una reproducción, de ella 25 años más joven. ¿Estaría enamorado de las dos? Lo expuso, aun con la salvedad de que los clones no tienen por qué ser absolutamente idénticos dada la influencia que tienen los factores no genéticos tienen uno de los conferenciantes, Arthur Caplan, de la Universidad de Pensilvania. Caplan recordó que los clones no se ven socialmente como una amenaza que llega de la mano de la ciencia, como pudo ser la bomba atómica, sino como un problema psicosocial; y destacó el debate que puede reabrir acerca de cuándo empieza la vida en un embrión. Este aspecto del "inicio de una persona" está en la base de la clonación de células humanas con fines terapéuticos que planteó Wilmut. "Estoy en contra de hacer copias de seres humanos", sentenció, porque "cada niño debe ser un individuo, y por las anormales relaciones que se plantearían entre padres e hijos clónicos". Pero planteó que podría ser muy útil utilizar técnicas de clonación de células, con fines no reproductivos, para desarrollar tratamientos de enfermedades como el Parkinson. En este caso, los embriones "conjuntos de células no diferenciadas aún, sin indicios de sistema nervioso", podrían ser utilizadas como cultivos celulares con fines terapéuticos.

La mayoría de los ponentes en la sesión, expertos en bioética e implicaciones legales de este tipo de investigaciones, centró sus reparos u oposición a la clonación humana con fines reproductivos en los problemas derivados de la situación familiar y psicológica que podría sufrir un hijo clónico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de febrero de 1998