Chus Gutiérrez habla en 'Insomnio' de la soledad, el vértigo y la pérdida del sueño

Cristina Marcos, Candela Peña y Ernesto Alterio, en la película

Eva (Cristina Marcos), Alba (Candela Peña) y Juan (Ernesto Alterio) tienen algo en común: sus problemas les impiden dormir. Los motivos del insomnio son diversos. Eva acaba de ser madre y no se acostumbra a su nueva vida; a Alba la ha abandonado el novio, y Juan no ve nada clara su inminente boda. Con estos mimbres Chus Gutiérrez (Granada, 1962) ha tejido su cuarta película, Insomnio, que se estrenará el próximo viernes. Un filme que, según la directora, habla de soledad, de vértigo y de la pérdida del sueño.

Gutiérrez, que ayer presentó el filme en Barcelona, explicó que inicialmente había proyectado hacer tres películas: Soledad, Insomnio y Vértigo. Pero finalmente los tres guiones, que Gutiérrez había escrito con Juan Flahn, acabaron confluyendo en uno, el de Insomnio, en el que participó también Fernando León. Aun así, subrayó la cineasta, los tres personajes, muy distintos entre sí, simbolizan cada uno de los títulos de la inexistente trilogía. Así, Eva es la soledad; Alba, el vértigo, y Juan, propiamente el insomnio.Aunque la película está narrada en tono de comedia, la cineasta insiste en que Insomnio no es una cinta de género: "Me gusta que las películas no tengan un género determinado; me gusta mezclar y que mis obras tengan matices, que a veces hagan reír y que en otras ocasiones el espectador se sienta tocado". De modo que el filme muestra problemas de la vida cotidiana, como el paro, la incomunicación, las dificultades con que se encuentran las madres trabajadoras, la vivienda..., pero aderezados con diálogos y situaciones a menudo hilarantes.

La directora de Alma gitana (1995), Sexo oral (1993) y Sublet (1991) contó que eligió a los actores de Insomnio en un casting. "Jamás pienso en un actor cuando escribo. Me da la sensación de que eso me condicionaría y no quiero estar condicionada", comentó la cineasta, que aceptó, no obstante, cambiar el papel a una actriz tras la insistencia de ésta. Gutiérrez lo recordó: "Candela tenía el encargo de hacer de Isabel, la novia con la que Juan va a casarse, pero ella, lista como es y cabezota, me dijo que quería ser Alba. Se preparó una escena complicada, en la que su novio la despacha por teléfono, y nos convenció".

Candela Peña explicó que se había enamorado del personaje de Alba porque "es maravilloso" y aseguró que, para ella, ha supuesto "un reto profesional". "He experimentado un montón de cosas nuevas, por ejemplo, el trabajo a solas, sin un actor que me dé la réplica, por eso he aprendido a valorar mucho más a los compañeros", reveló.

A los demás actores también les acabaron cayendo bien sus personajes. "Al principio", recordó Cristina Marcos, "me costó porque nunca he sido madre y no entendía demasiado bien a Eva, pero me gusta de esta mujer que sigue siempre adelante a pesar de sus caídas". "Para mí fue un lujo trabajar con estas actrices", confesó Ernesto Alterio, "y aunque mi personaje atraviesa un momento conflictivo, me encanta la sinceridad de la relación con Candela". "Cuando leí el papel dije: ¡ay, Dios mío, qué mujer!", explicó María Pujalte, que encarna a la novia de Juan, "pero ahora me cae muy bien, bastante más que su maromo; es una tía muy clara".

El personaje más impresentable es un productor de cine, el jefe de Eva, que interpreta Chete Lera. Gutiérrez admitió que tal vez le había traicionado el subconsciente: "Quizá estaba un poco decepcionada de los productores", aunque se apresuró a añadir que en el caso de Insomnio, por el contrario, se ha sentido "muy apoyada" por los productores. "En la próxima película pondré a un productor divino", bromeó la cineasta. Insomnio, producida por Bocaboca y Sogetel, ha costado 250 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 10 de febrero de 1998.

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