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Editorial:

Gasolina sisada

RESULTA QUE las seis gasolineras madrileñas en las que se había detectado, una merma en la cantidad suministrada pertenecen al mismo grupo de concesionarios. Ello refuerza la sospecha de que se trata de una trama fraudulenta, con muchos millones en juego.Inspectores de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) comprobaron, que en seis de las 21 gasolineras investigadas existía una diferencia que iba del 4,3% al 7% entre la cantidad señalada en el surtidor y la efectivamente dispensada. Portavoces del sector trataron ayer de quitar importancia al hecho argumentando que la muestra no es representativa como para considerar que casi un tercio de las gasolineras defrauden y, por otra parte, que el sistema de medición empleado por la OCU no es suficientemente riguroso. Quizá no se puedan extrapolar los datos de la OCU, pero el hecho de que las estaciones sospechosas pertenezcan al mismo grupo empresarial, el más importante del sector de concesionarios privados en Madrid y uno de los principalesde España, indica que no estamos ante un problema menor. La diferencia detectada supone un fraude de entre cinco y ocho pesetas por litro. Y recuérdense las colas que se formaban cada vez que se anunciaban subidas mucho menores por litro.

Respecto al sistema de medición, las dudas que podrían existir se ven muy reducidas a la vista de la confirmación realizada por la OCU mediante una segunda inspección, también sin aviso previo. Ésta es, por cierto, una diferencia con las inspecciones oficiales, que tienen la obligación de identificarse. Si, como se sospecha, el fraude se realiza mediante un artilugio que afecta al marcador del surtidor, bastaría con retirarlo para burlar el control. Puede que la cosa no sea exactamente así o incluso que haya una explicación diferente a la del fraude: que se investigue. La OCU ha puesto el asunto en manos de la fiscalía del Tribunal Superior de Madrid. Que éste ordene las averiguaciones técnicas precisas. Lo que no puede ser es que se esté produciendo el escamoteo de hasta el 7% en la gasolina que pagan los consumidores sin que pase nada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de enero de 1998