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VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Un centenar de personas despide entre aplausos el ataúd de la mujer quemada viva por su ex marido

Familiares de Ana Orantes, durante su entierro.
Familiares de Ana Orantes, durante su entierro.

El ataúd con el cadáver de Ana Orantes Ruiz, la mujer de 60 años quemada viva el miércoles por su ex marido en el jardín de su casa en Cúllar Vega (Granada), fue despedido ayer por más de 100 mujeres que se concentraron en el Instituto Anatómico Forense de Granada. Ana Orantes había denunciado los maltratos de su esposo, José Parejo, de 61 años, en 15 ocasiones. Bajo el aguacero, el féretro de la víctima número 59 de la violencia doméstica en 1997 recibió un largo aplauso. Una negra estadística que pudo crecer ayer en Huelva, donde un hombre intentó incendiar su casa con su esposa y sus hijos dentro.

El hombre, Rafael Faneca Nieves, de 42 años y residente en la localidad de Isla Cristina, fue detenido gracias a la denuncia de los vecinos, que oyeron los gritos de la mujer, Carmen González Fernández, y los tres niños, de entre cinco y 11 años. La Guardia Civil llegó a la vivienda cuando ya el hombre había rociado con gasolina parte del interior de la casa y se disponía a prenderle fuego, informa Los agentes tuvieron que utilizar un martillo para echar abajo la puerta.Los vecinos han señalado que el incidente pudo deberse a una fuerte discusión familiar. El detenido, tras pasar a disposición del juez de Ayamonte, permanece en la prisión de Huelva.

La muerte de Ana Orantes, que el 4 de diciembre explicó los 40 años de acoso a que la sometió su ex marido en un programa de Canal Sur, ha reabierto la controversia sobre el trato que dan los medios informativos a casos como éste. Ninguno de los ocho hijos del matrimonio formado por Ana y José Parejo quiso hablar con los periodistas. Camino de la capilla, tan sólo se oyó a una de las hijas de la difunta preguntar: "¿De qué han servido tantas denuncias?".

Una hora antes del sepelio en el cementerio de San José de Granada, a las tres de la tarde, un centenar de mujeres -entre ellas la directora del Instituto Andaluz de la Mujer, Carmen Olmedo, y las responsables de los ocho centros provinciales-, se concentró ante la sala de velas y permaneció en silencio hasta que el cortejo fúnebre se puso en marcha. Entonces, rompieron a aplaudir. Distintos colectivos han convocado para hoy un acto de repulsa ante los juzgados de Granada.

Ana y José llevaban dos años separados, pero la sentencia de divorcio impuso que compartieran la misma casa: ella y sus dos hijos arriba; él abajo. Parejo no solía vivir en el chalé de la urbanización El Ventorrillo, pues convivía desde hace meses con otra mujer, pero regresaba esporádicamente.

El miércoles, José Parejo esperó la llegada de Ana. Según datos de la investigación, Parejo golpeó a Ana, la maniató y la arrastró hasta el jardín. Allí la roció con un líquido inflamable y le prendió fuego. Raquel, la hija de 14 años, descubrió a su madre aún envuelto en llamas poco antes de las 15.00 horas. Los servicios médicos no pudieron salvar la vida de la mujer. José Parejo se entregó luego a la Guardia Civil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de diciembre de 1997

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