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Reportaje:

El año de los celtas

El auge del nuevo 'folk' revive la tradición musical de las regiones de España

El éxito del gaitero gallego Carlos Núñez, con 115.000 copias vendidas de su disco A hermandade das estrelas, es la señal más visible de un movimiento que este año se ha revelado como una de las fuerzas más renovadoras en la música española. El auge internacional de la música celta parece haber actuado como ejemplo y el público se ha volcado hacia estos grupos que recuperan tradiciones gallegas, asturianas, vascas, catalanas o manchegas y, en general, reinterpretan en versiones más contemporáneas.Tomás Díez ha publicado una recopilación titulada Naciones celtas con dos discos, uno de ellos con las estrellas internacionales y el otro dedicado a los grupos e intérpretes gallegos y asturianos. "No creo que estén surgiendo muchas bandas nuevas de folk", opina Díez. "La mayor parte de las que se están dando a conocer llevan muchos años de trabajo y es ahora cuando son aceptadas por un público más amplio. Este disco es una especie de reivindicación".

"No creo que haya un boom de la música folk, en el sentido de algo que explota y después de desvanece. Pienso que se trata de un movimiento sólido", afirma.

Las nuevas generaciones de músicos no sólo parten de la tradición celta. En Cataluña, grupos como Camàlics combinan también la guitarra, el bajo eléctrico y la batería con sonidos y ritmos tradicionales. Joglars & Senglars sí tienen una referencia celta, pero se sienten libres de indagar en la música macedónica, sioux y medieval.

Kepa Junquera, uno de los dos grandes impulsores de este nuevo folk, junto a Carlos Núñez, cree que todo este fenómeno se debe a que "se están rompiendo los tópicos creados. La gente está buscando nuevas sensaciones y no sólo las que la música más comercial les ofrece", dice Junquera.El músico vasco, maestro de la trikitixa (el acordeón vasco), piensa que a partir del éxito de los irlandeses Chieftains y, por extensión, del gaitero gallego Carlos Núñez la gente ha empezado a admitir otras cosas: "La gente reconoce ahora sin ninguna vergüenza que le gustan instrumentos como la gaita o la pandereta".

Una de las cosas curiosas de este movimiento es que, si bien se basa en la música de raíz de las distintas tradiciones, no está anclado en nacionalismos. Por el contrario, lo habitual es ver a un vasco como Junquera tocar con Núñez, con los castellanos La Musgaña, el guitarrista portugués Julio Pereira o con irlandeses, y hasta con un músico de Madagascar como Justin Vali. Hay algo del espíritu de las jam sessions de jazz. "Es cierto que la música es un idioma universal y la música tradicional es una manera de acercarse a otras culturas. Nos hemos cansado de que intenten encerramos en fronteras. La música tradicional de hoy es muy cosmopolita". Un ejemplo de ese tipo de intercambio se podrá ver en Madrid el próximo viernes 19, en el concierto, con invitados sorpresa, de Kepa Junquera.

Los gallegos Luar na Lubre son el ejemplo más reciente de este ascenso. Llevan once años trabajando, pero la versión que ha hecho Mike Oldfleld de uno de sus temas, O son do ar, ha impulsado a una de las grandes multinacionales a apostar por ellos. Luar na Lubre presentan el lunes 15 en Madrid su disco Plenilunio. "La mayor parte de nuestro repertorio está formado por canciones tradicionales, que hemos recogido en distintas aldeas y pueblos", afirma Bieito Romero, "pero el cultivo de la música tradicional no termina en la recuperación, sino en darle continuidad. Nosotros somos el eslabón tras el declive de la transmisión oral de esos aires". Tampoco él ve en este auge algo pasajero. "La música gallega se viene difundiendo desde hace treinta años, pero es ahora cuando tiene una mayor proyección. Sin embargo, lo que se ve ahora es sólo la punta del iceberg".

Según Romero, Luar na Lubre no es un grupo innovador. "Nuestra música es atemporal. Somos una formación eminentemente acústica que, pese a usar instrumentos como el violonchelo o el violín, suena a gallego. Pretendemos adobar nuestra música, no somos totalmente innovadores. Pero desde el momento en que el folclor entra al estudio, se puede considerar innovador".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de diciembre de 1997