El escritor Juan Marsé recoge el Premio Juan Rulfo

"Pocas veces un jurado literario, ha estado tan acertado". Mario Vargas Llosa lo decía de corazón y lo repitió dos veces. Se refería a la decisión de los nueve críticos que otorgaron este año el Premio Juan Rulfo, considerado como el equivalente latinoamericano del Cervantes, al catalán Juan Marsé. Y explicó por qué: "Marsé es uno de los mejores escritores de lengua española". Y siguió: "Su obra dignificó el realismo literario, que andaba estancado en los convencionalismos narrativos, abrió un espacio al idioma vivo de la calle y trituró ferozmente los lugares comunes y los estereotipos". La entrega del galardón, que está dotado con 100.000 dólares (unos 15 millones de pesetas), abrió ayer la XI edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.En un salón abarrotado, Marsé (Barcelona, 1933) escuchaba abrumado a su amigo. Aún había más. "Tápate los oídos,Juanito", le recomendó Vargas Llosa, antes de destacar su modestia, su coherencia moral y su extraordinaria humanidad. "Juan Marsé no sabe realmente cuánto talento tiene, qué importante es la obra que ha hecho, ni cuánto le debemos sus lectores".

El galardonado evocó emocionado a Juan Rulfo, al que conoció en México hace 25 años en casa de un amigo común. Rulfo se presentó entonces con un ejemplar de Últimas tardes con Teresa para que Marsé se lo firmara. Este gesto de su "maestro idolatrado", recordaba el escritor catalán, lo puso al borde del llanto. Marsé rindió otro homenaje: a los poetas y novelistas que han dado testimonio a lo largo del tiempo de ese "sueño de solidaridad" en el que el hombre "sigue fracasando una y otra vez".

Así se inauguró la feria, que durante siete días ofrecerá 70 presentaciones de libros y 280 actividades académicas. Vargas Llosa hablará sobre su libro Los cuadernos de Don Rigoberto, y la inevitable Isabel Allende hará lo propio con su Afrodita.

Argentina es este año el invitado de honor, si bien el homenaje ha empezado con mal pie. Los escritores Adolfo Bioy Casares y Ernesto Sábato no han podido llegar a la feria por motivos de salud. Tomás Eloy Martínez organizó una polémica al acusar a la Embajada argentina en México de haberlo vetado. Y el propio presidente, Carlos Menem, que iba a inaugurar la feria, tuvo que suspender su visita por la muerte de su jefe militar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de noviembre de 1997.

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