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Crítica:

Adiós a la adolescencia

Dos películas desenfadadas, autoirónicas y adolescentes. Clerks y Malrrats nos habían puesto en contacto con el cine de uno. de los más preclaros cultores de la comedía americana de hoy mismo, Kevin Smith, aún no treintañero. Un mismo escenario, Nueva Jersey; un cuerpo más o menos estable de actores, un aire de familia en los argumentos, un sentido del humor considerablemente golfo y desprejuiciado. Pero también un sentido del ritmo y de la organización del gag jamás explotado más allá de lo conveniente, un especial ojo para la escritura de los diálogos y una competente dirección de actores configuraban en ambos filmes algo tan difícil de obtener como es un estilo propio.Persiguiendo a Amy constituye un verdadero salto respecto a lo anterior. Siguen ahí los jóvenes y sus líos sentimentales, los mismos actores, incluso algunos personajes reiterativos como los dos coprotagonistas de Malrrats. Pero algo ha cambiado: los tics más primariamente adolescentes de las dos anteriores entregas de esta autobautizada Trilogía de Nueva Jersey dejan aquí el lugar a una madura, sólida y compartible reflexión sobre los sentimientos que sobrepasa holgadamente los límites marcados por la edad de los personajes, por una parte, y a un lúcido adiós a la adolescencia, a la camaradería masculina más primaria; un adiós sin nostalgias, además, por la otra.

Chasing Amy

Dirección y guión: Kevin Smith. Fotografía: David Klein. Producción: Scott Moiser. EE UU, 1997. Intérpretes: Ben Affleck, Joey Lauren Adains, Jason Lee, Dwight Ewell, Jason Mewes. Estreno en Madrid: cines Palacio de la Prensa, Vergara, Madrid y Alphaville.

La historia se resume en pocas palabras. Dos amigos, dibujantes de comics, comparten piso, despacho, amigos, amén de casi todo su tiempo. Inmaduros inveterados, ambos verán duramente sometida a prueba una existencia casi idílica por el enamoramiento de uno de ellos (Affleck), rendido por la arrolladora personalidad de Alyssa (Adams, soberbia), como ellos dibujante, aunque, a diferencia de ellos, homosexual. Un amor a primera vista imposible dará paso poco a poco a una fascinación que pasa por encima de etiquetas, y se concreta entre ellos, no sin problemas, la oposición constante de quien se considera el principal afectado (Lee), en una relación difícil y apasionada.

Denuncia

A partir de ahí, la comedia generacional que era hasta entonces Chasing Amy se abre en una dirección más ambiciosa: en la de la denuncia, sin dejar de lado las formas de la comedia. Y es en este aspecto donde Smith demuestra un talento mucho mayor del esperado. Porque no se trata de hacer bromas gamberras sobre las chicas y los chicos, sino de adentrarse en la psicología del otro sexo.Es ahí cuando el filme se convierte en una eficaz, espléndida muestra del talento de un creador maduro a pesar de sus escasos años. Porque Alyssa termina siendo no sólo la fascinada construcción del punto de vista del narrador, masculino por partida doble, sino una inteligente propuesta daramatúrgica. Y de ahí deriva una solidez contradictoria pero perfectamente defendible, un retrato en claroscuro de la inmadurez afectiva masculina frente a la claridad de sentimientos de quien más confusa debería estar, sin ahorrar en ello un final abierto y agridulce, hecho sin concesión alguna a la platea. Filme espléndidamente escrito, mejor interpretado y compuesto, Chasing Amy es la mejor comedia de la cartelera en los últimos meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de noviembre de 1997