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El refuerzo de las humanidades propuesto por Aguirre deja intactos los planes de estudio

El cambio se limitará a los índices de contenidos mínimos y no afectará a los horarios

La ministra de Educación, Esperanza Aguirre, ha renunciado de hecho a reforzar la presencia de las materias humanísticas en la educación secundaria obligatoria (ESO). A pesar de sus reiteradas declaraciones sobre el "empobrecimiento pavoroso" de los planes de estudio y el "asombroso arrinconamiento" de la enseñanza de la historia, la reforma no altera los planes y se limita a un real decreto que desglosa el índice de contenidos de lengua y literatura y de geografía e historia. La ministra afirmó ayer, al presentar el Plan de Mejora de la Enseñanza de las Humanidades, que ni la distribución de materias, ni los horarios, ni la oferta de optativas, ni los libros de texto se verán afectados.

El plan fue presentado como "un gran paso para mejorar la calidad del sistema educativo", aunque en realidad deja intacta la estructrura de los planes de estudio. El documento en el que se explica la reforma se abre con una cita del filósofo Fernando Savater, autor de El valor de educar, y acumula referencias a intelectuales y políticos -entre otros, Felipe González- sobre la necesidad de reforzar las humanidades.La reforma supondrá "una mayor profundización en los contenidos, sin que eso suponga un aumento de las horas de clase; es decir, se trata de un índice ampliado de lo que ya existe", dijo la propia ministra en una rueda de prensa. En todo momento evitó el verbo "reforzar" y empleó reiteradamente el término "profundizar" cuando explicaba la modificación.

El pasado día 6, Aguirre pronunció en Valencia un discurso ante los Reyes en el que reiteró su compromiso de "reforzar las Humanidades en las Enseñanzas Comunes que reciben todos los alumnos de España".

"En definitiva, se trata de que el hecho de que los niños sepan, por ejemplo, quién es Shakespeare no dependa de la buena voluntad del profesor", explicó ayer Aguirre, que también insistió en su vieja teoría sobre la necesidad de "reforzar el estudio cronológico de los periodos históricos" como forma de acometer "la modificación del calamitoso estado de la enseñanza de la Historia".

Libros de texto

Aguirre vaticinó que la reforma no afectará a los libros de texto porque "en la actualidad ya recogen un temario más extenso del que luego los profesores imparten". A la pregunta de si los nuevos contenidos mínimos supondrían algún aumento de la carga lectiva de los alumnos respondió: "Rotundamente no. El horario escolar se mantiene intocable". "Buscamos una mayor definición de los contenidos, porque ahora hay una cierta indefinición. No se quita de una materia para poner a otra", resumió la ministra, quien aseguró que el Ejecutivo considera este plan "una medida fundamental para la mejora de la calidad de enseñanza".

Una de las primeras críticas recibidas por el proyecto es que, al ampliar la enumeración de contenidos, deja bastante mermada la capacidad de los centros educativos para configurar su propio currículo, algo consagrado por la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE).El futuro real decreto tiene carácter básico; es decir, debe aplicarse en todas las comunidades autónomas, que, en su caso, tendrán que modificar sus normas curriculares para adaptarse plenamente a él.

El 65% de los contenidos mínimos debe ser fijado por el Gobierno central y el 45% restante, por los Ejecutivos autonómicos. En las comunidades con lengua propia, la proporción es de 55%-45%. La elaboración del real decreto se ha basado en el trabajo de varias comisiones de académicos y expertos, cuyas conclusiones técnicas en ningún momento han sido dadas a conocer por el ministerio.

Con alguna excepción, como el consejero catalán de Enseñanza, Xavier Hernández, Aguirre no ha consultado con los consejeros autonómicos su iniciativa. Fuentes socialistas afirman que el procedimiento secreto contrasta con el puesto en práctica por el PSOE para elaborar la anterior norma, que fue debatida en los centros de enseñanza y negociada durante dos años con las comunidades.

En el texto presentado ayer hay puntos que con toda probabilidad provocarán el rechazo de las formaciones nacionalistas, como el objetivo general número 5 de Historia, que dice literalmente: "Comprender y valorar el carácter unitario de la trayectoria histórica de España con sus diversidades lingüístico -culturales".

El plan de reforma consta de tres fases, de las que sólo la primera, la de secundaria obligatoria, ha superado la fase de borradores.

ESO (12-16 años). El proyecto de real decreto de contenidos mínimos de Lengua y Literatura y de Geografía e Historia acaba de ser enviado a las comunidades, que deben ser obligatoriamente consultadas. También deberán emitir un informe el Consejo Escolar del Estado y el Consejo de Estado. Ninguno de ellos es vinculante. Luego será aprobado por el Consejo de Ministros, previsiblemente antes de fin de año.

Bachillerato (16-18). Las modificaciones serán de mayor envergadura. El ministerio está elaborando el proyecto de real decreto que cambiará los contenidos de Lengua y Literatura, Filosofía, Historia, Latín, Geografía, Historia del Mundo Contemporáneo e Historia del Arte. La Filosofía se ampliará a los dos cursos de bachillerato (uno de ellos, centrado en la Historia de la Filosofía). El Latín será obligatorio para los alumnos de Humanidades y Ciencias Sociales.

Primaria (6-12). Este trimestre comenzarán las reuniones de expertos para analizar los contenidos de Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural; Lengua y Literatura, y Lenguas Extranjeras.

Otras modificaciones. La ministra de Educación citó en su comparecencia otros proyectos, de los que no dio mayores precisiones: análisis de las asignaturas científicas y técnicas (Matemáticas, Física, Química) y adelanto de la enseñanza del inglés al segundo ciclo de educación infantil (3-6 años).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 1997