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Expal intenta que el Congreso no prohíba las bombas de racimo

Directivos de la empresa Explosivos Alaveses (Expal), principal fabricante español de minas y bombas de aviación, se entrevistaron antes del verano con representantes de los grupos parlamentarios para intentar que se rectifique el acuerdo adoptado el 25 de febrero por el Pleno del Congreso.Dicho acuerdo, aprobado por unanimidad, instaba al Gobierno a remitir a la Cámara un proyecto de ley que regule la prohibición de fabricar, almacenar y exportar "todo tipo de minas antipersonas, bombas de racimo y armas de efecto similar", así como la destrucción de los stocks.

Los directivos de Expal explicaron a los parlamentarios que tenían asumida la prohibición de las minas antipersonas, pero que esta medida no debía afectar en ningún caso a las bombas de racimo para el Ejército del Aire. Estas bombas, como su nombre indica, son proyectiles cargados de bombas más pequeñas que se lanzan desde un avión y se diseminan sobre el área elegida. La BME-330 de Expal puede ir cargada, según el modelo, de bombetas antipersona, anticarro o antipista. Las dos primeras están diseñadas para atacar tropas y blindados, mientras que las últimas sirven para inutilizar un aeródromo.

La alusión a las bombas de racimo no figuraba en la proposición que presentó el PSOE, pero sí en las del PNV, Izquierda Unida y CiU. Cuando se unificaron en un solo texto, consensuado por todos los grupos, se incluyeron las bombas de racimo sin que el Ministerio de Defensa se enterase de ello hasta que lo vio publicado.

Los directivos de Expal, en sus reuniones con los parlamentarios, insistieron en que las bombas de racimo no son homologables a las minas antipersonas, una opinión de la que discrepan abiertamente las ONG. En su campana de persuasión, Expal tuvo además muy en cuenta las peculiaridades de cada interlocutor. Al PNY, por ejemplo, le recordaron que la principal fábrica del grupo está en Euskadi; mientras que el diputado de IU no fue visitado por directivos de Expal, sino por trabajadores de la empresa afiliados a CC OO.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de septiembre de 1997