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CARTAS AL DIRECTOR

Vergüenza

Como demócrata y militante de Izquierda Unida, quiero manifestar mi indignación y vergüenza al conocer la decisión de los dos concejales de IU-EE en el Ayuntamiento de Mondragón de abstenerse de respaldar la moción de censura contra el alcalde de HB presentada y apoyada por el resto de partidos democráticos; con su lamentable postura estos dos políticos demuestran no estar a la altura de la inmensa mayoría de ciudadanos que tan rotunda e inequívocamente se han pronunciado.La comprensión y justificación que muestra Julio Anguita supone una burla a la inteligencia y raya el más absoluto cinismo, su argumentación no resiste un mínimo análisis: el apoyo a la moción de censura, con el consiguiente nombramiento de un nuevo alcalde, no implica un automático respaldo a la acción política cotidiana del equipo de gobierno entrante como se nos pretende hacer creer, y por el contrario es un imprescindible gesto de ética e higiene política en estos momentos. ¿Dónde está la tan cacareada unidad de los demócratas frente a los. violentos? No encontraremos mejor ejemplo de su grata teoría de las dos orillas que en la presente situación, en la otra los fanáticos; pero no, a la primera ocasión se elude la responsabilidad contraída, y es que por los hechos los conoceréis.

Su actitud en este caso contrasta poderosamente con la mantenida frente a los sindicatos, con su talante represivo y hostil ante IC, EU-EG, Nueva Izquierda y diversas federacionales regionales de IU, y es que, en su afán por monopolizar IU, el secretario general del PCE no duda en eliminar todo rasgo de pluralidad y tolerancia en su seno, convirtiéndola en una organización sectaria cada vez más alejada de su ideario funcional con una actuación desconcertante y que vale tanto como Menegilda de una derecha en apuros en el Congreso de los Diputados como cómplice objetivo de HB en el País Vasco.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 1997