Una cita para los aficionados españoles

No son baratas las entradas para el Festival de Salzburgo. Hasta 50.000 pesetas puede llegar a costar una butaca para asistir a una representación de La flauta mágica, de Mozart, o El gran macabro, de Ligeti. Este factor no desanima a un gran número de aficionados españoles de Madrid, Barcelona, Bilbao (sobre todo de la Sociedad Filarmónica) o Valladolid, por ejemplo, para acudir año tras año a una cita imprescindible. Suelen escoger las localidades más baratas (3.600 o 7.200 pesetas) y alojarse en hoteles de las afueras, confortables y a 10 minutos en autobús o bicicleta. "Por menos dinero que en España", dicen, "escuchas a los mejores cantantes, puedes ver las producciones más atrevidas y tienes en el foso a la Filarmónica de Viena".Los restaurantes en Salzburgo son carísimos. Es asequible y recomendable el café con tarta del céntrico y popular Tomaselli.

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Un español, Santiago Castillo, es desde hace bastantes años uno de los máximos responsables del equipo técnico de la Kleines Fetspielhaus. En las dos próximas temporadas, varios artistas españoles participarán en los festivales de Salzburgo. Con toda seguridad, María Bayo (1998 y 1999), Carlos Álvarez (1998) y La Fura dels Baus (que abrirá el festival en 1999) no estarán solos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 19 de julio de 1997.

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