'El gran macabro', de Ligeti, abre en Salzburgo una programación con tres óperas del siglo XX

Mozart protagoniza cinco de los nueve montajes operísticos que presenta el festival

Las tres óperas del siglo XX que incluye este año la programación del Festival de Salzburgo tienen montajes de postín. En coproducción con el Châtelet de París, donde se representará en otoño, la ópera de Gyorgy Ligeti El gran macabro, con Esa-Pekka Salonen en la dirección musical y Peter Sellars en la escénica, es uno de los puntos fuertes del verano salzburgués. No se queda atrás Pélleas et Mélisande, de Debussy, con SyIvain Cambreling y Robert Wilson, en coproducción con La Bastilla de París, ni tampoco Wozzeck, de Alban Berg, con Claudio Abbado y Peter Stein en una versión ofrecida en el pasado Festival de Pascua en Salzburgo. Desde ayer, y hasta el 31 de agosto, 11 espacios diferentes acogerán las propuestas musicales y teatrales más variadas. Salzburgo se convierte en el corazón musical de Europa.

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El oratorio Elías, de Mendelsshon sirvió, ayer, en las antiguas caballerizas, de aperitivo musical a los Festivales de Verano de Salzburgo. Esta tarde comienzan las actividades operísticas (con Mitridate, de Mozart), teatrales (con el tradicional Jedermann, de Hofmannsthal, en la plaza de la catedral), la integral de las sinfonías de Schubert, con Claudio Abbado, en el Mozarteum, y el poderoso ciclo Zeitfluss, con música de nuestro tiempo, en la KoIlegienkirche.El gran macabro, de Ligeti, supone un nuevo acercamiento de la pareja Salonen-Sellars al mundo de la ópera. En Salzburgo ya realizaron juntos un recordado San Francisco de Asís de Messiaen. Del XIX, el único título operístico es Borís Godunov, de Mussorgski, en la imponente versión de Wernicke, con Valerle Gergiev al frente de la Filarmónica de Viena y Samuel Ramey y Olga Borodina como principales protagonistas vocales.

De las nueve óperas que el Festival presenta en esta edición, cinco son de Mozart. Desde la llegada a la dirección artística de Gerard Mortier en 1992 no se había producido nunca un hecho semejante en la distribución de títulos líricos. Mortier traslada la filosofía que practicó en Bruselas a la ciudad natal de Mozart. La Camerata Académica de Salzburgo está presente en tres de ellas: la juvenil Mitridate, estrenada en la Semana Mozart del pasado enero, con un vitalista Roger Norrington en la parte musical, un elegante Jonathan Miller en la escena y una excelente Vesselina Kasarova como punto más seductor del reparto vocal; Lucio Silla, en el magnífico montaje de Mussbach y Robert Longo, con ajustada dirección musical de Sylvain Cambreling; y La clemencia de Tito, de los Herrmànn, un clásico ya estilo Mortier.

'La flauta mágica'

Para La flauta mágica se cuenta con Dohnányi al frente de la Filarmónica de Viena, y con la puesta en escena de Achim Feyer, probablemente provocadora si continúa en la línea que inició en Hamburgo con este título. El rapto en el serrallo se ha encomendado escénicamente a un equipo árabe, mientras las riendas musicales estarán a cargo de Marc Minkowski. Como contraste, en los circuitos off off se ofrecerá una versión digital en realidad virtual de El rapto en el serrallo, versión en la que participa la cantante española Olatz Saitua Iribar como Blonde.De las cuatro obras teatrales programadas, Peter Stein dirige las de Grillparzer y Raimund. De Shakespeare se representa Otelo y de Hoffmansthal, Jedermann. El fichaje para la dirección teatral del Festival de Salzburgo del prestigioso intelectual berlinés Ivan Nagel es una garantía del reforzamiento de esta actividad en los próximos años.

La apuesta por las vanguardias se materializa en esta edición, del festival en los ciclos Zeitfluss (10 conciertos con autores consagrados del sigloXX) y Próxima generación, dedicado este año a Essl y Pintscher. El estreno mundial de las Cinco piezas para orquesta de este último será dirigido por Nagano. Es una oportunidad de comprobar el momento de este joven compositor nacido en 1971, con obras tan interesantes como La metamorfosi di Narciso o Devant une neige, y que está, además, en todas las quinielas (junto a Berio, Henze y Benjamin) para el estreno de una ópera en Salzburgo alrededor del año 2000.

La lista de grandes orquestas y directores es, como todos los años, apabullante. No faltan a la cita Abbado, Muti, HaidtInk, Ozawa, Nagano, Jansons, Boulez o Gardiner, ni las filarmónicas de Berlín y Viena. Entre los recitales para solistas destacan los de Jessye Norman, Pollini, Hampson, Vengerov, Brendel y Quasthoff. Dos ciclos de gran interés son los dedicados a Schubert. Abbado dirige la Orquesta de Cámara de Europa en las sinfonías y en una selección de lieder con orquesta arreglados por Webern o Reger, y participan como solistas vocales Anne Sofie von Otter, Bryn Tercel y Thomas Quasthoff.

El segundo ciclo schubertiano del festival está coordinado por Gidon Kremer y consta de cinco conciertos en que se pone en relación la figura de Schubert con compositores modernos como Schnittke, Gubaudilina, Kurtag, Pärt o Piazzolla. Los conciertos de cámara y las matinales del Mozarteum mantienen un nivel parecido a los de otras ediciones, y completan una oferta global sugestiva y llena de estímulos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 19 de julio de 1997.

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