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Antonio Saura: "Moverlo sería un atentado cultural"

El pintor Antonio Saura arremetió ayer con gran dureza desde París contra la insistencia del PNV en trasladar el Guernica para la inauguración del Museo Guggenheim y el 60º aniversario del bombardeo de la aviación alemana sobre la ciudad vasca. "Todo el proceso me parece una vergüenza. Lo pienso desde que oí la frase de Xabier Arzalluz ["Nosotros recibimos las bombas y ellos se quedan con el arte"]. Es una frase tramposa, que demuestra su ignorancia de la cultura, su desprecio hacia la importancIa de una pintura tan significativa para la cultura española", dijo.Saura considera una "extremada frivolidad" que se someta una obra de arte "a un peligro evidente sólo por embellecer un acto de prestigio". "En un tiempo como éste, en que existe un turismo cultural masivo y la gente se desplaza miles de kilómetros para ver un cuadro, mover el Guernica no tiene justificación".

"Y es tan inmoral que se pida el traslado -desde el punto de vista artístico- como que esgriman pretextos políticos para pedirlo", agregó Saura, que calificó el hipotético viaje de la obra como "un precedente gravísimo para el futuro y un verdadero atentado cultural".

"Desde el punto de vista simbólico", añadió, "el Guernica tiene mucho más poder, mucho más significado de compromiso como está ahora: situado de manera fija en el centro de arte contemporáneo más importante de la nación. Tenerlo ahí es mucho más fuerte que frivolizarlo dándole vueltas".

Otro pintor, Luis Gordillo, se mostró "a favor de aplicar la ley; el patronato se ha pronunciado por unanimidad. Pero a los políticos se la trae floja el cuadro: imponen las razones políticas. Si están dispuestos a sacrificar el cuadro por sus obsesiones independentistas, hacen un gran desprecio a la cultura. Sacrificar el cuadro por otras razones que no sean las artísticas es una aberración".

'Majas' y ministros

El galerista Guillermo de Osma, nacido en Bilbao, es partidario de respetar el criterio del patronato. "Es tercermundista que los políticos entren en decisiones que pertenecen a los conservadores de un museo. No se puede utilizar un cuadro para hacer relaciones públicas, como, antes viajaban las Majas con los ministros de Exteriores. Además, el Guernica es difícil de mover y tiene un soporte delicado. Me parece lamentable que Krens, el director del Guggenheim, pida el cuadro y los políticos se pongan nerviosos. Que los políticos se calmen un poco". El pintor Bonifacio Alfonso, nacido en San Sebastián, exclama: "¡Que lo dejen quieto!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de junio de 1997