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La matanza de Tlatelolco fue obra de los estudiantes, según Díaz Ordaz

La matanza de Tlatelolco ha vuelto a hacerse presente en la vida de los mexicanos. Casi treinta años después de que el Ejército abatiera a decenas de estudiantes que se manifestaban en esa plaza de la capital mexicana el 2 de octubre de 1968, el historiador Enrique Krauze ha desvelado unos apuntes del entonces presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, hasta ahora inéditos, en los que el mandatario acusaba a los propios líderes estudiantiles de los incidentes para crear inestabilidad.El episodio ha quedado cubierto por el misterio. Hoy todavía no hay certeza siquiera del número de muertos, que oscilan según las fuentes entre "decenas" y "centenares". Los archivos oficiales continúan cerrados a cal y canto. El manuscrito de Díaz Ordaz, que falleció en 1979, indica que las organizaciones estudiantiles colocaron en las azoteas cercanas a "provocadores", que, armados con metralletas, abrieron fuego contra sus propios compañeros y contra los militares que vigilaban la concentración.

La reacción no se ha hecho espera . Varios intelectuales que investigaron a fondo los sucesos aseguran que la versión de Díaz Ordaz es "inaceptable". Los disparos, insisten, procedieron de los militares que se hallaban en la plaza. Fuentes del Ejército consultadas por EL PAÍS sostienen que la provocación vino del sector más duro del Gobierno: los primeros disparos desde las azoteas que desencadenaron la reacción militar procedían de agentes de Gobernación (Ministerio, del Interior). El objetivo: desencadenar un clima de caos que justificara la represión. De hecho, señalan, el entonces responsable de Interior, Luis Echeverría, llegó a la presidencia dos años más tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de junio de 1997